El cerebro colectivo: una sincronía que puede salvar vidas
Enfoque Educativo con Laura Águila Franco
@laura_aguila
Pierre Lévy escritor, filósofo y profesor investigador en ciencias de la comunicación, miembro de la Real Sociedad de Canadá y profesor en el Departamento de Comunicación de la Universidad de Ottawa, considerado como el principal responsable de la difusión del término “inteligencia colectiva”, la describe como “una forma de inteligencia distribuida universalmente, constantemente mejorada, coordinada en tiempo real y que resulta en la movilización efectiva de habilidades”.
Puede entenderse como la mayor capacidad que se crea cuando las personas trabajan juntas, con frecuencia apoyados en la tecnología, para movilizar un abanico más amplio de información, ideas y perspectivas. La inteligencia colectiva surge cuando estas contribuciones se combinan para convertirse en algo más que la suma de sus partes.
Por lo tanto, referirse al cerebro colectivo o mente colectiva es describir cómo los individuos, al colaborar e interactuar, forman una red que genera conocimiento, innovación y comportamientos compartidos, que van más allá de sumar ideas personales o particulares. Primordialmente se trata deintercambio de información y la unión de mentes para resolver problemas complejos, aprender culturalmente o crear.
Si se tiene en cuenta que las neuronas no funcionan aisladas, sino que se activan en redes, lo mismo sucede entre los seres humanos, ya que generalmente “pensamos mejor cuando estamos conectados”. La ciencia ha demostrado que, al interactuar, no solo se comparten ideas: los cerebros literalmente se sincronizan; y así surge así la noción de un “cerebro colectivo”, una inteligencia que va más allá de lo individual.
Gerardo Ortiz Moncada, académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, explicó que “los seres humanos son una especie profundamente social, cuya evolución ha estado marcada por la cooperación. Esta condición ha permitido que el trabajo compartido se convierta en un elemento clave para el bienestar común”.
“De manera concreta, cuando hacemos algo de forma colaborativa orientada al bienestar común, la experiencia puede resultar liberadora, porque el cerebro funciona de manera más integrada”, resaltó.
De este modo, el cerebro colectivo es nuestra «inteligencia social» evolucionada, donde la cooperación maximiza la supervivencia y la innovación, y algo importante es que el “cerebro colectivo” se puede entrenar: ejercicios como respirar al mismo ritmo, caminar en sincronía o improvisar música en grupo han demostrado aumentar la coherencia cerebral compartida.
Al participar en actividades compartidas, el cerebro tiende a liberar neurotransmisores asociados con el placer y la regulación emocional, lo que ayuda a explicar por qué las actividades comunitarias pueden generar sensaciones de alivio, identidad colectiva y acompañamiento.
Si se considera que el cerebro colectivo es la capacidad humana de cooperar y compartir información para resolver problemas complejos y crear conocimientos que de manera unipersonal sería complejo lograr, basándose en la conexión de cerebros individuales, facilitando así la evolución cultural, la innovación compartida y la sincronización neuronal durante interacciones sociales, rituales o trabajo en equipo, en donde se observa con más frecuencia es en los siguientes entornos:
Aquí entra otro elemento relevante: el sentido de pertenencia. Que también constituye un factor protector para la salud mental, entendiéndolo como la sensación de conexión, identificación y aceptación que siente un individuo al ser parte de un grupo, comunidad u organización. Al ser una necesidad humana básica, aporta seguridad emocional, bienestar psicológico y fomenta el compromiso, la cooperación y la lealtad hacia el grupo.
Desde etapas tempranas del desarrollo humano, el sentido de pertenencia se observa en las interacciones de juego entre los niños, y en las aulas de clase; durante la adolescencia, se tiende a adoptar símbolos o estilos para identificarse con un grupo, construyéndose a través de estas acciones ese tan necesario sentido de pertenencia, que se traduce enun “nosotros”.
Si, como se ha venido señalando, el cerebro colectivo, también llamado “inteligencia colectiva”, brinda a ungrupo de personas herramientas para resolver problemas complejos y tomar decisiones más acertadas mediante la combinación de habilidades, conocimientos y perspectivas individuales, todo ello se traduce en una colaboración potenciada, que a su vez promueve la sinergia y entonces el resultado del conjunto supera la suma de sus partes individuales.
Características y beneficios del cerebro o inteligencia colectiva. –
Es fundamental tener en consideración que, desde el inicio de la era digital, la creación de inteligencia colectiva se ha acelerado y expandido grandemente. Las herramientas digitales ayudan a sumar ideas de formas novedosas, generar y compartir nuevas fuentes de datos y conectar a personas sin importar lasdistancias. Cada vez más, la inteligencia artificial (IA) brinda ayuda para comprender y utilizar grandes cantidades de datos, y las técnicas de IA generativapor su parte, están transformando la naturaleza de la generación de contenido y conocimiento.
Por lo tanto, el proceso de diseño de inteligencia colectiva consiste ahora en aprovechar tanto las capacidades y los conocimientos de grupos de personas grandes y diversos, como el poder de los datos y las tecnologías digitales para resolver problemas.




