domingo, 17 de mayo de 2026.

El papel del juego para reducir el estrés

El papel del juego para reducir el estrés

Enfoque Educativo con Laura Águila Franco

@laura_aguila

A lo largo de tiempo, se ha reconocido al juego como una necesidad biológica esencial desde edades tempranas. La psicología evolutiva lo ha definido como “un comportamiento necesario e inevitable” en el desarrollo de habilidades para la interacción social, la autorregulación emocional e incluso fomentar las aptitudes y competencias para la resolución de problemas, y no solamente como un pasatiempo o pérdida de tiempo.

En los seres humanos, el juego activa áreas cerebrales relacionadas con el placer, la motivación y la regulación emocional (incluido el sistema límbico y regiones de la corteza prefrontal), lo que favorece la liberación de dopamina, que es un neurotransmisor asociado con la sensación de bienestar, contribuyendoa disminuir los niveles de cortisol, conocida como la principal hormona del estrés.

Jugar también es aprender

Desde la perspectiva de la neuroeducación, a través del juego se fortalecen conexiones neuronales y se beneficia la memoria a largo plazo; esto debido a que cuando las personas aprenden a través de dinámicas lúdicas, el cerebro tiende a asociar la información con experiencias placenteras, lo que amplía la retención del conocimiento. Estudios de la American Psychological Association (APA) han encontrado que reír y jugar en grupo reduce los niveles de ansiedad y fortalece la sensación de pertenencia social, un factor esencial para el bienestar psicológico.

Bajo esta panorámica, hay instituciones educativas que han incorporado metodologías basadas en el juego, como es el caso de la gamificación, que incluyen actividades similares a las de los videojuegos para promover la participación, la curiosidad y el pensamiento crítico, con base también en resultados que las neurociencias han aportado en el reconocimiento de que el juego representa un rol preventivo frente estrés crónico, la ansiedad y la depresión leve. Durante el juego, el cerebro se autorregula, libera tensiones y fortalece los recursos cognitivos y emocionales para enfrentar situaciones futuras.

 

 

En un informe emitido por UNICEF y LEGO, se señala que el juego permite a los niños pequeños aprender y dar sentido al mundo que les rodea. Mientras se divierten, trabajan en aspectos fundamentales de su desarrollo, como el perfeccionamiento de las aptitudes motoras, cognitivas, sociales y emocionales.

Y esto se observa con toda claridad, cuando los niños se enfrentan a problemas emocionales complejos, el juego les sirve en ocasiones como una forma de expresar y liberarse de su malestar, y aquí radica la importancia de facilitar a los niños espacios para jugar, que les permitan procesar sentimientos como el dolor, el miedo o la pérdida sin dejar de actuar como niños. Que a través del juego tengan la oportunidad de manifestar las situaciones o eventos que les resultan difíciles y para las que aún no cuentan con las palabras adecuadas para explicarlas completamente.

Beneficios del juego para reducir el estrés, señalados por UNICEF. –

Respuesta química y física: Activa neurotransmisores de bienestar (dopamina) y reduce el cortisol. La risa y la diversión compartida generan endorfinas.
Desconexión y Enfoque (Estado de «Flujo»): Actividades como videojuegos o juegos de mesa requieren atención, lo que desvía la mente de las preocupaciones diarias, induciendo un estado de concentración total y relajación.
Gestión de la Adversidad: El juego, especialmente en niños y jóvenes, ayuda a procesar emociones negativas.
Sensación de Logro: Superar retos dentro del juego aumenta la autoestima y proporciona una sensación de control.
Interacción Social: Jugar con otros fortalece vínculos afectivos y reduce la ansiedad, mejorando la inteligencia emocional.

El papel de los videojuegos. –

Por mucho tiempo se tuvo la percepción de que los videojuegos solo eran simples distracciones, sin embargo, investigaciones recientes de instituciones como el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y la Universidad de Oxford han sustentado que jugar en forma moderada puede traducirse en mejoras cognitivas. Los datos obtenidos y reflejados en un informe, señalan progresos en memoria espacial, atención sostenida y agilidad en la toma de decisiones, tanto en niños como en adultos.

Los videojuegos cooperativos o de estrategia igualmente fomentan la empatía, la resiliencia y la colaboración, debido a que el cerebro enfrenta retos constantes que requieren anticipar, adaptarse y planear, procesos que fortalecen la plasticidad cerebral.

Como en todo, lo importante está en el equilibrio: asignar un tiempo razonable para jugarlos, sin descuidar actividades esenciales, ni que lleguen a sustituir la convivencia real con otras personas. Como lo señalan especialistas en neurociencia cognitiva, “el juego digital puede ser una herramienta de aprendizaje tan poderosa como cualquier otra, si se usa con propósito y moderación”.

Finalmente, y no por ello menos importante, es tener presente que el juego ayuda a fomentar confianza en las personas. Resolver problemas, construirsoluciones creativas mientras juegan o trabajan en un rompecabezas hace que los niños tengan la sensación de haber logrado algo importante y haber demostrado su competencia y sus capacidades.

Tener presente que el juego mantiene la salud física al fomentar movimiento, ejercicio y habilidades motoras, reduciendo riesgos de obesidad y enfermedadesfísicas. Mentalmente, libera endorfinas que reducen el estrés y la ansiedad, mejora la función cognitiva, la creatividad y la resolución de conflictos, a la vez que fortalece las relaciones sociales y la inteligencia emocional.

El juego enseña a compartir, negociar, respetar turnos y colaborar, fortalece vínculos, conecta a las personas, fomenta la empatía y reduce el aislamiento social. El juego es fundamental en todas las edades, adaptándose de actividades sensorio-motoras en niños pequeños a juegos de reglas o estratégicos en adultos.

 

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