martes, 19 de octubre de 2021.

Tokio 2020 los Juegos Olímpicos más inclusivos

viernes, 6 de agosto de 2021
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El Comité Olímpico Internacional publicó en 2015 la normativa de competición para los atletas transgénero, es decir, aquellos atletas cuyo sexo biológico (determinado por los genitales al nacer) no coincide con la identidad de género con la que se identifican. Los hombres transgénero (nacidos con genitales femeninos pero que se sienten hombres) pueden participar sin necesidad de operarse.

En cambio, las normas son diferentes para las mujeres atletas transgénero (nacidas con genitales masculinos pero que se siente mujeres): para competir con el resto de mujeres, su nivel de testosterona (hormona masculina) debe ser inferior a 10 nanogramos por mililitro de sangre en los 12 meses previos a la competición. Para conseguir estos niveles de testosterona, las deportistas deben seguir un tratamiento de estrógenos que reduce la hormona masculina.

La nueva normativa provocó mucha polémica. Algunos atletas criticaron que la decisión del COI daba ventaja a las atletas transgénero que, habiendo nacido con un cuerpo masculino, competían contra otras mujeres. Para respaldar sus argumentos, señalaban la diferencia entre las pruebas masculina y femenina: los resultados de los atletas hombres muestran que son capaces de saltar más lejos, correr más rápido o levantar más peso que las mujeres en una misma disciplina.

Sin embargo, la potencia masculina supone una desventaja en otros deportes como la gimnasia rítmica o la natación sincronizada, por ejemplo. Además, el tratamiento de hormonas que deben seguir las atletas transgénero también afecta a su fuerza y velocidad, lo que las equipara con el resto de competidoras.

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Las personas homosexuales y transgénero sufren a menudo la discriminación y los prejuicios de la sociedad. Sus derechos no siempre están reconocidos y en algunos países incluso se persigue y criminaliza a este colectivo.

En ese sentido, el deporte puede convertirse en una plataforma muy poderosa para normalizar la diversidad. Muchos deportistas todavía esconden su orientación sexual por miedo a la reacción de la afición o porque temen perder contratos o patrocinios. Pero, al mismo tiempo, cada vez hay más acciones que defienden los derechos de la comunidad gay.

Manuel Neuer, portero y capitán de la selección alemana de fútbol, disputó los dos primeros partidos de la Eurocopa con un brazalete con la bandera arcoíris que simboliza el movimiento LGTBIQ+. La Unión de Federaciones Europeas de Fútbol (UEFA) estuvo a punto de sancionar al equipo porque la normativa prohíbe mostrar símbolos políticos o ideológicos en partidos, aunque finalmente reconoció que se trataba de un símbolo por la diversidad.

Por otro lado, el estadio de Múnich, una de las sedes de la Eurocopa, ha pedido a la UEFA poder iluminarse con los colores de la bandera arcoíris durante el partido entre Alemania y Hungría, en protesta por la nueva ley homófoba del gobierno húngaro y como apoyo a la comunidad LGTBIQ+ en el país.

Fuentes: EFE, BBC

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