domingo, 14 de julio de 2024.

INE y Tribunal Electoral ¿esquizofrenia colectiva?

12 de marzo de 2018
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En estos días, hemos sido testigos de una guerra de declaraciones entre los magistrados y los consejeros electorales ¿el motivo? el rechazo del Tribunal Electoral a las decisiones adoptadas por el INE, en temas tan relevantes como: los conteos rápidos y las reglas de intercampañas, por sólo mencionar algunos.

Fue así que, en el caso de los conteos rápidos, el Tribunal Electoral no avaló las reglas que buscaban agilizar su realización, precisando que se debía privilegiar el principio de certeza, en contraposición a la celeridad de los conteos rápidos, a pesar de tener en la retina lo sucedido en el año 2006, en donde la incertidumbre allanó el camino para que los partidos políticos se declarasen ganadores y otros se victimizarán a costa de un supuesto fraude electoral.

Motivo por el cual, el INE en una medida de emergencia, el próximo 1 de julio, tomará los resultados de las hojas de operaciones y, los transmitirá vía telefónica, situación que, sin duda a pesar de ser una medida validada por los partidos en la mesa, no faltará quien señale el día de la elección que estos resultados no otorgan certeza, por el hecho de que estos no fueron bien comunicados o, simplemente, no dan cuenta de los votos encontrados en las urnas correspondientes a otros tipos de elecciones.

Mientras que, en el caso de las reglas de intercampañas, el Tribunal Electoral invalidó las reglas dictadas por el INE, puntualizando, que “ante la falta de regulación no se podía ser ajeno al reclamo ciudadano y de los actores políticos, que exigen más y mejores espacios para la exposición del debate de ideas en el proceso”.

Pero, no son estas razones, parte de un mensaje contradictorio, por un lado, el Tribunal Electoral, retoma un supuesto reclamo ciudadano para ampliar las reglas del debate en el período de intercampaña y, por otro lado, sin reconocer los acontecimientos del año 2006, abre una puerta a la incertidumbre electoral, hecho que causa malestar en la ciudadanía ante la posible reedición de problemas añejos.

Así, nuestros órganos electorales, bajo la bandera de ser los supuestos portavoces de los reclamos ciudadanos, crean una situación de esquizofrenia colectiva, donde los mexicanos de a pie nos preguntamos ¿no será mejor que el INE y Tribunal Electoral fomenten una comunicación interinstitucional para unificar criterios? ¿no sería mejor que los consejeros y magistrados electorales ventilaran sus diferencias y exigencias de madurez en privado, siguiendo el dicho popular de que la ropa sucia se lava en casa?

En este punto, se debe rescatar que el verdadero reclamo ciudadano radica en exigir a nuestros órganos electorales que unifiquen criterios y que reconozcan la realidad, esto es, para que abrir un espacio en las intercampañas si los candidatos, bajo el manto protector de la libertad de expresión, realizaran una promoción personalizada, por lo que, anticipándose a esto, no sería mejor abrir el sistema electoral o, tomar la decisión de eliminar las intercampañas.

O, en el caso de los conteos rápidos, no hubiera sido mejor devolver el poder y confianza a nuestros ciudadanos para que se agilizaran las reglas de escrutinio y cómputo y, todos nos pudiéramos ir a dormir conociendo el nombre del ganador, sin tener que recurrir a una medida de emergencia como tomar los resultados de las hojas de operaciones.

Es aquí donde se origina una exigencia de llamar a las cosas por su nombre, sin simulaciones que busquen abrir las puertas a campañas veladas en el período de intercampañas o, simplemente reconocer que nuestra clase política ante la existencia de preferencias electorales desfavorables, no dudarán en desacreditar una vez más a la autoridad electoral, señalando que los resultados consignados en las hojas de operaciones pudieron ser manipulados y que, sus casas encuestadoras los dan como ganadores.

Por lo tanto, para evitar esta esquizofrenia colectiva, basada en un cuadro de amigo y enemigo entre las decisiones del INE y del Tribunal Electoral, no nos queda más que exigir que las diferencias se transformen en coincidencias y que nos proporcionen seguridad a los ciudadanos y que, de una vez por todas, se tome una decisión: ¿o se cierra la puerta a la simulación de campañas veladas en períodos no permitidos; de conteos rápidos no tan rápidos o, se opta, por flexibilizar las reglas electorales permitiendo que los ciudadanos decidan?

He ahí el problema, sin duda la moneda está en el aire, ¿certeza o flexibilidad? Usted decida qué proceso electoral quiere.

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