domingo, 26 de septiembre de 2021.

Desaparición forzada de más personas, un fracaso más de la 4T

miércoles, 8 de septiembre de 2021
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Tristemente la desaparición forzada de personas en México no se ha detenido y peor aún ha aumentado en la presente administración. Todo indica que quienes son los responsables de esta área, no han cumplido ni con su trabajo, ni con las constantes promesas de López y Encinas en que si lo harían.

El 30 de agosto del 2019, en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, la Secretaría de Gobernación informó en la conferencia de prensa matutina de López los avances en la búsqueda de personas desaparecidas.

El Subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración, Alejandro Encinas Rodríguez y la titular de la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), Karla Quinta Osuna, detallaron los progresos que se registran hasta el 14 de agosto, en materia de búsqueda de personas, identificación de personas con vida, hallazgos en fosas clandestinas y trabajos de identificación.

El Subsecretario Alejandro Encinas resaltó que estas acciones significan un vuelco, “como lo ha dicho el Presidente, no solamente estamos abiertos a la cooperación internacional, sino al escrutinio internacional, porque nosotros no tenemos absolutamente nada que ocultar”.

LA CRUDA REALIDAD

Para el 7 de julio del 2021, nos enteramos que desde el 1 de diciembre del 2018 a la fecha se han registrado 21 mil 546 desapariciones, representando el 24 por ciento de las 89 mil 488 personas desaparecidas en el País, de acuerdo con un reporte sobre el primer semestre de 2021 presentado por el subsecretario Alejandro Encinas. Esto quiere decir que una de cada cuatro de estas víctimas, se han registrado en la actual Administración federal.

Desde 2006 a la fecha, el año que registra más desapariciones es el 2019, con 9 mil 186 casos, y aunque disminuyó en 2020 a 8 mil 437, este es el segundo año con más víctimas en la última década y media. En los primeros seis meses de 2021, se han registrado 3 mil 367 desapariciones. Jalisco, con 3 mil 948 casos, es el Estado donde más desapariciones han ocurrido en el actual sexenio, indicó el reporte. La Ciudad de México segundo lugar, con mil 757 víctimas, seguido de Michoacán, con mil 739. De éstas, 822 ya fueron devueltas a sus familias, mientras que el resto, 2 mil 203 se encuentran en resguardo de las Fiscalías estatales o la Fiscalía General de la República.

Importante y significativo lo que afirmó Encinas: «La falla que tenemos en el sistema de procuración de justicia es la falta de integración en averiguaciones, particularmente en desaparición, y eso es un problema delicado, porque mientras prevalezca la impunidad será muy difícil enfrentar este crimen».

En la presente administración la desaparición forzada de personas no presenta buenos resultados y, antes al contrario, tiende a aumentar. Reporte Índigo publicó el 7 de septiembre del 2021: “Desaparición forzada, crisis sin fin en México”. Destacando que, en tres años del sexenio de López, y ya por cumplirse siete años de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, la desaparición forzada en México vive su peor crisis.

Señalando que en este 2021 se podría llegar a más de 100 mil personas desaparecidas, de acuerdo a lo que admitió Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos, Población y Migración de la Secretaría de Gobernación.

La cifra actual es de más de 91 mil personas no localizadas en todo el país, razón por la cual organizaciones y colectivos de búsqueda, aseveran que debe ser un tema prioritario para la actual administración.

Sumándose a la desaparición forzada, la crisis forense, que suma ya más de 52 mil cuerpos en todo el país, sin poderlos identificar, así como más de 4 mil fosas clandestinas a lo largo y ancho de México.

En la presente administración, existen registradas 21 mil 546 personas desaparecidas, según el reporte semestral del 1 de enero al 30 de junio de 2021 de “Búsqueda e Identificación de Personas Desaparecidas”. “Es la cifra más alta que se ha registrado en un sexenio y esto lo que quiere decir es que en México la desaparición sigue siendo un problema muy grave, y a pesar de que han habido importantes avances al menos en la normativa, en la conformación y fortalecimiento de la Comisión Nacional de Búsqueda, las personas en México seguimos viviendo en un alto riesgo de desaparición”, externó Edith Olivares Ferreto, directora ejecutiva de Amnistía Internacional (AI) México.

LA BUSQUEDA DE SUS FAMILIARES

En la misma Línea, también difundió Reporte Índigo que, por la falta de respuesta de las autoridades, los familiares de desaparecidos se han visto en la necesidad de formar colectivos para buscarlos.

Colectivos como Sabuesos Guerreras, en Culiacán, Sinaloa, que surge el 30 de agosto de 2017. Este Colectivo lo integran entre 850 y 900 familiares de desaparecidos, siendo la mayoría mujeres y dos hombres, buscando a algún familiar, al no tener respuesta de las autoridades.

DESAPARICIONES FORZADAS

De acuerdo a Amnistía Internacional, las víctimas de desaparición forzada son personas que desaparecen, literalmente, de entre sus seres queridos y de su comunidad cuando agentes estatales (o con el consentimiento del Estado) las detienen por la calle o en su casa y después lo niegan o rehúsan decir dónde se encuentran. En algunos casos, quienes llevan a cabo las desapariciones son actores no estatales armados, como grupos armados de oposición. Sea como sea, la desaparición forzada es siempre un delito de derecho internacional.

A menudo, estas personas nunca son puestas de nuevo en libertad, y no llega a conocerse su suerte. Con frecuencia las víctimas sufren tortura, y muchas son objeto de homicidio o viven con el temor constante de que las maten. Saben que sus familias desconocen por completo su paradero, y que es poco probable que alguien acuda en su ayuda. Incluso si escapan de la muerte y son liberadas, las cicatrices físicas y psicológicas permanecerán.

La desaparición forzada se usa a menudo como una estrategia para sembrar el terror en la sociedad. La sensación de inseguridad y miedo que genera no se limita a los familiares cercanos de las personas desaparecidas, sino que afecta también a las comunidades y a la sociedad en su conjunto.

Ampliamente utilizadas por las dictaduras militares en su momento, ahora se producen desapariciones en todas las regiones del mundo y en una gran diversidad de contextos. Se practican con asiduidad en los conflictos internos, especialmente a manos de gobiernos que intentan reprimir a opositores políticos o de grupos armados de oposición.

Las desapariciones parecen estar dirigidas específicamente contra defensores y defensoras de los derechos humanos, familiares de víctimas, testigos clave y profesionales del derecho.

Los familiares y amistades de las personas que han desaparecido sufren una lenta angustia psíquica, sin saber si su hijo o hija, madre o padre todavía viven, dónde están recluidos ni qué trato reciben. Buscar la verdad puede comportar gran peligro para toda la familia. Sin saber si su ser querido volverá alguna vez, muchas familias viven en una situación de absoluta incertidumbre.

En general, la gran mayoría de las víctimas de desaparición forzada son varones. Sin embargo, las mujeres son quienes generalmente encabezan la lucha por averiguar lo ocurrido durante los minutos, días y años que transcurren desde la desaparición, exponiéndose ellas mismas a sufrir intimidación, persecución y violencia.

Además, la persona desaparecida suele ser el principal sostén económico de la familia, la única capaz de cultivar el campo o llevar el negocio familiar. Esta situación puede llegar a empeorar debido a algunas leyes nacionales que no permiten cobrar una pensión ni ninguna otra ayuda si no se presenta el certificado de defunción. Muchas víctimas de desaparición forzada son detenidas o recluidas de forma arbitraria, es decir, detenidas o recluidas sin una orden de detención.

Las personas desaparecidas también corren grave peligro de sufrir tortura, puesto que quedan completamente fuera del amparo de la ley. La falta de acceso de las víctimas a recursos judiciales las deja en una situación aterradora de completa indefensión. Las víctimas de desaparición forzada también corren un mayor peligro de sufrir otras violaciones de derechos humanos, como violencia sexual o incluso asesinato.

Las desapariciones forzadas son un problema grave en muchos países de todas las regiones del mundo: de México a Siria, de Bangladesh a Laos y de Bosnia y Herzegovina a España. Recientemente, Amnistía Internacional ha documentado desapariciones forzadas en algunos de los países que más violaciones de derechos humanos cometen.

Ante esta cruda y preocupante realidad estimado lector, surgen dudas de este fracaso de la 4-T ¿No cumplen por falta de experiencia? ¿Por falta de interés? O ¿por falta de recursos debido a su austeridad republicana? Usted que piensa.

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