viernes, 14 de agosto de 2026.

Taxonomías del aprendizaje: su efectividad actual

Taxonomías del aprendizaje: su efectividad actual

Enfoque Educativo con Laura Águila Franco

@laura_aguila

En el campo de la educación, una taxonomía es un sistema de clasificación que organiza los objetivos y habilidades de aprendizaje en una jerarquía, desde los niveles más simples y básicos hasta los más complejos. Representa un apoyo fundamental para las y los docentes al momento de planificar sus clases,diseñar actividades y evaluar el progreso de las y los estudiantes con mayor objetividad.

El planteamiento de establecer un sistema de clasificación de habilidades, comprendido dentro de un marco teórico lo inicia Benjamín Bloom, en ese momento (1956), Doctor en Educación de la Universidad de Chicago (USA), y se desarrolló una Taxonomía de Dominios del Aprendizaje, desde entonces conocida como Taxonomía de Bloom.

La idea principal es que después de realizar un proceso de aprendizaje, el estudiante debe haber adquirido nuevas habilidades y conocimientos, y para ello se identificaron tres Dominios de Actividades Educativas: el Cognitivo, el Afectivo y el Psicomotor.

Apoyados en este modelo, docentes de todo el mundo comenzaron a diseñar actividades y objetivos educativos que promovían un aprendizaje más profundo y significativo. Sin embargo, con el paso del tiempo, investigaciones en educación y ciencias cognitivas mostraron que adquirir conocimiento implica mucho más que desarrollar habilidades cognitivas. Aspectos tales como la motivación, las emociones, la autorregulación y la capacidad de reflexionar, se consideraron de gran importancia a considerar, ya que influyen en la manera en que procesamos y utilizamos la información.

Esta taxonomía tiene una actualización en 2001, la cual se conoce como Taxonomía Revisada, y es publicada en 2001 por Lorin Anderson y David Krathwohl; en dicha revisión se observa la modificación de las categorías estáticas originales en verbos de acción activa, y su versión más recienteincorpora el uso ético y crítico de la Inteligencia Artificial.

De este modo, la taxonomía actualizada se divide en dos dimensiones: el Proceso Cognitivo y el Conocimiento.

Dimensiones del Proceso Cognitivo. – Recordar: Reconocer, recuperar o identificar información.
1. Comprender: Interpretar, resumir, inferir o explicar conceptos e ideas.
2. Aplicar: Ejecutar, implementar o usar información en situaciones nuevas y prácticas.
3. Analizar: Diferenciar, organizar, atribuir y desglosar elementos para entender su estructura.
4. Evaluar: Criticar, formular hipótesis, revisar, verificar y emitir juicios basados en criterios.
5. Crear: Diseñar, construir, planificar, producir y reorganizar elementos para formar un todo nuevo o innovador.
Dimensión del Conocimiento. – A diferencia de la versión de 1956, la revisión de la taxonomía hace una distinción entre “saber qué” y “saber cómo”, estructurándose en cuatro tipos.
Fáctico: Conocimiento de datos, términos y detalles específicos.
Conceptual: Comprensión de clasificaciones, categorías, principios y generalizaciones.
Procedimental: Habilidades, algoritmos, técnicas y metodologías.
Metacognitivo: Conciencia y conocimiento sobre el propio pensamiento y estrategias de aprendizaje.

La Taxonomía de Bloom no es la única con que se cuenta en el ámbito educativo, existe también la de Marzano y Kendall, ambas consideradas como herramientas pedagógicas de gran valor. Marzano y Kendall proponen un modelo holístico que integra la cognición con las emociones y la metacognición (conciencia del propio aprendizaje).

Básicamente, entre las diferencias esenciales entre ambas taxonomías pueden señalarse las siguientes:

Enfoque y Alcance de la Taxonomía de Bloom: Creada en 1956 y revisada en 2001, prioriza el dominio cognitivo. Divide el aprendizaje de manera estructurada para que el alumno evolucione desde la simple memorización hasta la creación de nueva información.
Taxonomía de Marzano: Creada en 2000, considera que el aprendizaje es más complejo que la sola cognición. Su estructura abarca el Sistema Cognitivo, el Sistema Metacognitivo (planificación y autoevaluación) y el Sistema Interno o de Autoconciencia (creencias, motivaciones y emociones).
Estructura y Jerarquía: Bloom (Taxonomía revisada): Establece una jerarquía lineal estricta de 6 niveles acumulativos: Recordar, Comprender, Aplicar, Analizar, Evaluar y Crear. El estudiante debe dominar un nivel básico antes de pasar al siguiente.
Marzano: Modifica los niveles cognitivos a 4 fases: Recuperación, Comprensión, Análisis y Utilización del conocimiento. No asume una jerarquía lineal rígida; permite trabajar el análisis antes de una comprensión profunda si el contexto lo amerita.
Clasificación del Conocimiento para Bloom: Trata el conocimiento como un elemento contenido dentro de las habilidades de pensamiento.
Marzano: Clasifica el contenido previamente en un modelo bidimensional. Divide el saber en tres dominios: Información (hechos y conceptos), Procedimientos Mentales (habilidades) y Procedimientos Psicomotores (destrezas físicas).

Esto no significa que una sea mejor que la otra, de hecho, la Taxonomía de Bloom sigue siendo considerada y utilizada como una herramienta rápida y ampliamente conocida. Por su parte, la Taxonomía de Marzano y Kendall se estima que su aplicación es más directa al utilizarla como herramienta para redactarobjetivos de aprendizaje y diseñar evaluaciones alineadas. En lugar de elegir un verbo de la lista de Bloom, se emplea la matriz bidimensional de Marzano para definir exactamente qué nivel de procesamiento y qué tipo de conocimiento se espera del estudiante.

De hecho, la propuesta de Robert Marzano y John Kendall es visualizada y entendida como una evolución o ampliación de lo planteado por Bloom, yaque incorpora dimensiones relacionadas con la metacognición y la conciencia sobre el propio proceso educativo del estudiantado y los factores emocionales que intervienen. Es una taxonomía que amplía la visión tradicional de aprendizaje y propone una mirada más integral sobre cómo las personas adquieren, procesan y utilizan el conocimiento.

Queda claro que más allá de memorizar información o desarrollar habilidades cognitivas, esta taxonomía recuerda que la educación también implica emociones, motivación, hábitos mentales y procesos de autorregulación; el aprendizaje no ocurre únicamente en la memoria; también depende de cómo las personas perciben sus capacidades, gestionan su atención y construyen significado a partir del conocimiento que procesan.

En una época marcada por la inteligencia artificial, la sobrecarga informativa y la necesidad constante de aprender cosas nuevas, quizá el mayor desafío educativo ya no consiste únicamente en enseñar más contenidos, sino en ayudar a las personas a comprender cómo aprenden, desarrollar pensamiento crítico y construir una relación más consciente con el conocimiento.

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