domingo, 11 de octubre de 2026.

Ser policía municipal, un enorme riesgo

De Frente Y Claro

Carlos Aguila Franco

SER POLICIA MUNICIPAL, UN ENORME RIESGO

Sin lugar a dudas, ser policía conlleva innumerables riesgos, entre ellos perder la vida. Y si a ello le sumamos que, en el caso de los policías municipales en México, la mayoría no tienen chaleco antibalas para el desempeño de sus labores, obviamente eso aumenta mucho más sus riesgos y poder morir.

Pero eso no les importa, a quienes deciden que estos policías municipales arriesguen sus vidas cada día al no proporcionarles primeramente un chaleco, y segundo, que les informen los diversos tipos de chaleco que existen, finalmente, no son ellos los que corren ese enorme riesgo.

Y como dice aquella famosa canción de Don José Alfredo Jiménez, Caminos de Guanajuato, “No vale nada la vida, la vida no vale nada”, es lo que seguramente piensan las autoridades responsables de equipar a cada uno de los elementos de las policías municipales de México, pero desafortunadamente les tiene sin el menor cuidado.

De ellos nos enteramos por lo publicado el 7 de septiembre del 2026, en Animal Político: “A merced de las balas: policías municipales sin blindaje ante el alto poder del crimen”, lo cual es no solamente preocupante, riesgoso, sino patético, dado que solamente el 32% de los policías municipales en México cuentan con chaleco antibalas, sin importar el enorme y creciente poder de fuego que tiene el crimen organizado.

Razón por la cual, se han llevado a cabo por lo menos 41 protestas de policías de 15 estados de la república, por las carencias de equipo, sumándose reclamos salariales en lo que va del año.

Importante destacar, que la norma mexicana diferencia entre chalecos para armas cortas y protección contra rifles, pero desafortunadamente, no obliga a las corporaciones a informar de estas características a cada policía. Razón por la cual, los policías municipales quedan cada día, a merced de las balas: de alto poder del crimen organizado.

PATÉTICAS ESTADISTICAS

Durante el 2025 de acuerdo a la Organización Causa en Común, asesinaron al menos a 348policías en México, lo que significa, que fueron, casi uno cada día. Y en este 2026, hasta el 20 de agosto, han documentado 193 agentes más de seguridad pública asesinados, 81 municipales, 60estatales, 39 integrantes de la Guardia Nacional, 9 elementos del Ejército, 2 de la Marina y 2 policías federales.

Y como se señaló, el riesgo no es solamente el creciente poder de fuego del crimen organizado, sino la falta de información pública para conocer si cada agente lleva un chaleco acorde con el arma que podría encontrar del otro lado.

CHALECOS CON POCA PROTECCIÓN

Los chalecos antibalas en México, los regula la NOM-166-SCFI-2005, que fue publicada hace 21 años y elaborada a partir de estándares estadounidenses vigentes a principios de este siglo. Dicha norma, establece distintos niveles de protección. Los chalecos ligeros están diseñados principalmente para detener proyectiles de armas cortas. Para resistir disparos de rifle se requieren placas rígidas y niveles superiores de blindaje.

Destacándose que la regulación, obliga a que los chalecos destinados a proteger sólo contra armas cortas, adviertan en su etiqueta que no son adecuados contra impactos de rifle. Asimismo, establece, que la funda exterior no brinda protección balística y que una placa rígida sólo aumenta la resistencia en la parte del cuerpo que alcanza a cubrir.

Pero, desafortunadamente para los policías, la norma clasifica los chalecos y determina cómo deben probarse, pero no obliga a las corporaciones a informar públicamente qué nivel de blindaje recibe cada agente; tampoco la fecha de fabricación, cómo se conserva y si continúa dentro de su vida útil.

Ante esta cruda realidad, un policía que porte un chaleco ligero, frente a un rifle que supere su nivel de protección, puede convertirse prácticamente en una ilusión de seguridad, ya que un equipo diseñado sólo para detener balas de pistola ofrece una falsa sensación de protección cuando el policía enfrenta calibres que superan su capacidad.

De acuerdo a Asael Nuche González, quien es investigador de Causa en Común, advierte: “Estas protecciones son insuficientes o no son las más adecuadas para el tipo de calibre que están utilizando los grupos delictivos, que son calibres ya muy altos. Entonces, obviamente, se pone en riesgo al personal de la policía Muchos equipos no son sustituidos cuando ya no tienen la resistencia adecuada”.

Asimismo, se señala en la información de Animal Político, que de acuerdo a un inspector jefe de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la Ciudad de México, entrevistado, aseveró, “hoy, con las armas que tiene el crimen organizado, un chaleco no te va a proteger. La ‘matapolicías’ ya es más común”.

Es decir, se refiere a armas con proyectiles capaces de atravesar determinados tipos de blindaje. Y en su experiencia, los grupos criminales ya cuentan con rifles y calibres superiores al armamento disponible para muchos agentes.

Lo anterior, estimados lectores, complica aún más la seguridad y las vidas de los policías, ya que no se trata de tener un chaleco, sino que realmente los proteja.

Es por ello, que ante una norma mexicana que a todas luces ha sido ya rebasada por nuevas amenazas balísticas, algunas corporaciones han incorporado estándares estadounidenses posteriores en sus procesos de compra. Y en 2025, el municipio de Aguascalientes exigió para la adquisición de chalecos de su policía certificación NIJ 0101.06, además del cumplimiento de la NOM-166-SCFI-2005. La compra contempló paneles nivel III-A y placas nivel IV capaces de proteger contra disparos de rifle.

NO TODOS LOS POLICIAS TIENEN CHALECOS

De acuerdo a la información más reciente, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hasta el 2024, únicamente el 32 % de los policías municipales del país contaba con chaleco antibalas, cifras recuperadas por Causa en Común. Destacando que el dato habla solamente de disponibilidad. Pero, no permite saber el nivel del chaleco, su antigüedad, estado físico ni contra qué proyectiles puede proteger.

Siendo además muy grave, que algunas instituciones ni siquiera informan cuántos chalecos, placas, cascos o escudos tienen.

El Informe Nacional de Transparencia 2025 de la organización, revisó la protección balística reportada por las instituciones estatales, y sólo 3 informaron que disponían de los cinco tipos de protección considerados, chalecos, placas, cascos, escudos y patrullas blindadas; 13 reportaron cuatro y sietedijeron contar con tres. El resto reservó u omitió la información.

Nancy Angélica Canjura Luna, investigadora de Causa en Común, señaló que los policías municipales se encuentran en mayor indefensión. Cerca de 20 % de los municipios no tiene una corporación propia y, entre los que sí cuentan con ella, existen casos con una o dos patrullas, falta de gasolina y poco armamento.

La organización ha recibido testimonios de agentes que compran uniformes, fornituras y municiones o pagan para que les asignen un arma en mejores condiciones. En el Estado de México, explica la investigadora, hay establecimientos conocidos como “casas tácticas”, donde los policías adquieren parte del equipo que deberían recibir de sus instituciones.

Es por ello que, todo lo anterior revela una necesidad de supervisión no atendida de forma adecuada y abre un debate pendiente sobre qué instancia y cómo tendría que llevarse a cabo.

En la actualidad, esas responsabilidades están repartidas entre las corporaciones, sus órganos internos de control y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Pero, los inventarios no permiten reconstruir el recorrido de cada pieza ni verificar que sea retirada cuando termina su vida útil.

Otro aspecto totalmente negativo es, que los paneles balísticos suelen permanecer bajo resguardo de la corporación y pueden pasar de un agente a otro entre turnos. La funda que los contiene acumula el sudor, la suciedad y el desgaste causado por el uso diario, el sol y la lluvia. Algunos policías compran una cubierta propia para no compartirla y poder lavarla. Al terminar la jornada, retiran los paneles, los devuelven y se llevan únicamente la funda que pagaron con sus recursos.

Esto lleva a catalogar como una mentira lo que fue anunciado por la propia SSC en agosto de 2020, respecto a que entregaría 31 mil chalecos de uso personal, con una vida útil de cinco años, precisamente para evitar que fueran compartidos.

La primera entrega fue de 619 unidades. Un año después, la SSC compró 8 mil chalecos nivel III-A por 80 millones 736 mil pesos. Cada chaleco costó 10 mil 92 pesos, según el contrato difundido por Milenio. El nivel III-A protege frente a determinadas armas cortas, pero la norma obliga a advertir que no es adecuado contra impactos de rifle. En los documentos públicos revisados para este reportaje no fue posible determinar cuántos de los 31 mil chalecos anunciados en 2020 fueron finalmente entregados, cuántos continúan activos ni si las ocho mil unidades adquiridas en 2021 ya fueron sustituidas.

Y si a todo lo anterior de los chalecos antibalas, le sumamos que los policías están con menos equipo y recursos, de acuerdo a los datos expuestos por Causa en Común, sólo 24% de los policías municipales contaba con un arma de fuego y 22 %tenía esposas. 55 % gana menos de 15 mil pesos mensuales, entre los policías estatales, 13% percibe menos de 10 mil.

Como colofón, si un agente se niega a salir a trabajar porque no tiene chaleco, casco o armamento adecuado, puede ser acusado de desacato y enfrentar arrestos, suspensiones o procedimientos internos. advierte Nuche.

Cruda, terrorífica y preocupante estimados lectores, es la situación que enfrentan y viven diariamente los policías municipales, para cumplir con sus labores y enfrentarse a la delincuencia organizada, mejor armada, mejor protegida y mejor pagada. Así es como se combate a la delincuencia en México. Usted que piensa estimado lector, ¿estamos protegidos?

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