martes, 20 de enero de 2026.

Retos actuales de la función directiva escolar

Retos actuales de la función directiva escolar
Enfoque Educativo con Laura Águila Franco
@laura_aguila
La función directiva en el ámbito escolar, cuando no se tiene el conocimiento suficiente sobre ella, es frecuente que se tengan algunas ideas preconcebidas que pueden llegar a limitar el desempeño de las personas que asumen esta gran responsabilidad. Una de las primeras concepciones, es que quien dirige un centro escolar requiere de conocer “todas las respuestas” ante cualquier cuestionamiento, la realidad muestra que una de las principales fortalezas en la función directiva, se construye escuchando activamente a las personas, y conformar un equipo de trabajo con quien pueda compartirse diferentes percepciones de las situaciones. De este modo, se subraya que el trabajo directivo no se realiza “en solitario”, con ideas arcaicas de tener certezas absolutas; la labor directiva se enriquece en un espacio de diálogo abierto y aprendizaje continuo, elementos que transforman la práctica diaria, en oportunidad de crecimiento para todos los miembros del equipo.
Otra idea tradicional, es considerar que un directivo debe estar siempre ocupado, como una señal de productividad, sin embargo, la experiencia señala que una agenda llena de actividades, no es garantía de avance y liderazgo, cuando no se tienen propósitos bien definidos de hacia dónde se va a dirigir al equipo de trabajo y al centro escolar; por lo que se considera que lo realmente valioso es identificar qué acciones generan impacto positivo en la comunidad escolar y cuáles contribuyen al fortalecimiento del clima de aprendizaje. En la función directiva se requiere tenerclaras las prioridades y contar con la capacidad de distinguir entre lo urgente y lo verdaderamente importante para la vida escolar.
El tema del liderazgo es de vital importancia, ya que se va construyendo a través de la influencia positiva y la confianza, dejando atrás los añejos conceptos de que un líder es aquel que muestra “autoridad y control”. El exceso de control no solo resta confianza, sino que limita la creatividad y la iniciativa de las y los docentes, por lo que delegar con claridad, establecer acuerdos y confiar en las capacidades de los demás permite que cada integrante del equipo desarrolle lo mejor de sí mismo y contribuya de manera activa al bienestar escolar.
Dirigir con apertura, delegar responsabilidades y permitir que otros participen en la toma de decisiones, promueve el trabajo colaborativo que fortalece las relaciones laborales contribuyendo a un clima escolary laboral más armónico, positivo y productivo, facilitando a su vez, que los agentes educativos se sientan parte de un proyecto compartido, impactandode manera directa en la mejora de la convivencia y del ambiente de aprendizaje de niñas, niños y adolescentes; es por ello que uno de los factores que equilibra la función directiva es la coherencia, la integridad y la constancia en las acciones:  la congruencia entre lo que se dice y lo que se hace es lo que logra inspirar al equipo docente y genera un clima de confianza más permanente y duradero.
Un punto no menos importante, es el estilo de comunicación que se utilice, cuidar cada palabra, el tono, las pausas en cada diálogo o indicación, va construyendo vínculos, generando certidumbre o inseguridad, y también promueve la participación activa o el silencio y desinterés, al respecto Antonio Bolívar (catedrático de la Universidad de Granada), expresó que el lenguaje del directivo no solo comunica, sino que también construye realidad… lo cual implica una profunda responsabilidad para quienes ejercen la función directiva en los centros escolares” (2006).
De este modo, si las estrategias de lenguaje utilizadas son autoritarias, unilaterales o despectivas, los ambientes escolares también se tornan rígidos, tensos y desmotivadores; contrariamente cuando en el lenguaje prevalece el respeto, la escucha y la intención de construir una comunidad saludable, se abren caminos para el entendimiento, la colaboración, la solución conjunta de problemas y, sobre todo, para fortalecer el trabajo de las y los docentes, personal de apoyo y familias. Hablar desde la comunidad no es solo utilizar un tono amable, sino posicionarse como parte de un colectivo que busca lo mejor para las y los estudiantes.
La función directiva también incluye consolidar procesos de acompañamiento docente, considerando y valorando la diversidad de ideas, experiencias y expectativas, para convertirlas en fortalezas para el trabajo docente, promoviendo el aprendizaje constanteque ayude a construir una cultura institucional que se sostiene en el diálogo, la autocrítica y la mejora continua. Y lo más importante: este ambiente termina beneficiando directamente a las y los estudiantes, quienes aprenden también que parte del proceso de aprender, involucra expresar sus dudas sin miedo, y que la escuela es un lugar seguro para crecer.
  1. En conclusión, se recomienda cambiar la idea un tanto irreal y caduca sobre las funciones directivas escolares, y voltear a ver que en la actualidad el liderazgo en los centros educativos demanda una combinación de habilidades estratégicas, interpersonales y operativas que permitan no sólo dirigir una escuela, sino también conectar profundamente con las personas que forman parte de ella: docentes, alumnos y familias, por lo tanto, un líder efectivo es aquel que tiene la capacidad de estar siempre un paso por delante, no solo en términos de planificación, sino también en lo que respecta al esfuerzo y la evolución que puede generar en su equipo. Esta es una capacidad que requiere un fino análisis para lograr el balance entre la visión estratégica y el conocimiento del potencial del equipo de trabajo: el liderazgo efectivo no significa exigir lo imposible, sino inspirar y motivar a los docentes para que puedan avanzar hacia la mejora continua, sin perder de vista las competencias y limitaciones realesde cada integrante del equipo.

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