viernes, diciembre 13, 2019



Regresó la violencia

septiembre 30, 2019
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En el periodo priista de más de 80 años nos enseñaron que la izquierda era violenta.

El propio Presidente López Obrador saltó a la vida política nacional en una fotografía, cuando bloqueó el acceso a un pozo petrolero.

Con sangre en la cabeza y al frente de un movimiento social, Andrés Manuel se mostró como un líder de izquierda que buscaría reventar al sistema.

30 años después, conquistado su objetivo, nos mostró que sí cambió el sistema, solo que lo dirigió a su conveniencia.

Pero para alcanzar la presidencia vivió continúas campañas negras que lo catalogaban de violento. El tema de aquel pozo petrolero lo condenaba.

El siempre lo negó. De hecho, advirtió que su movimiento era pacífico y jamás recurriría a la agresión para hacerse escuchar.

Lo cumplió. Nadie puede decir que el movimiento de regeneración, con su padre el PRD, fueron violentos. Es más, miles de militantes de esos dos partidos sufrieron persecución y hasta muerte.

Sin embargo, AMLO no honra su palabra. Su lenguaje de división y descalificación ha creado en México un enfrentamiento entre diversos sectores.

Los ricos, los fifí, son los objetivos a desaparecer. Los del “pueblo bueno” los receptores de todo, aunque no se lo merezcan.

Pero en el país renace la violencia como expresión de quienes hoy se sienten en el poder sin saber que quien gobierna no los ve.

Primero, grupos de feministas fueron acompañados por violentos que dañaron monumentos históricos. Después, el aniversario de los 43 jóvenes de Ayotzinapa fueron saboteados por los mismos rijosos que dañaron comercios y recientemente, activistas pro-abortistas repitieron la dosis: la violencia como método de expresión.

¿Qué tuvieron de común denominador estas tres manifestaciones? La displicencia de los gobiernos de la Ciudad de México y del Federal, ambos de extracción de Morena.

Causas como el combate a los feminicidios, el aborto y los desaparecidos, son temas que siempre ha abanderado la izquierda. Pero que sean boicoteados por aquellos grupos que querían dañar el sistema priista, llama la atención.

Como en los años 50, 60, 80 y 2000 la violencia denigra la lucha de la izquierda y ¿qué hace su máximo exponente desde la Presidencial de la República? Acusar a los que antes en estaban en el poder, los conservadores, de ser los vándalos.

Es el mundo al revés. Este gobierno no actúa, sólo señala.

Tres manifestaciones violentas, que a todas luces fueron infiltradas por grupos de choque, son vistas desde Palacio Nacional como arma para atacar a los opositores, sin saber que Andrés Manuel se enseñó como cómplice por la falta de acción para detener una violencia que tiene rostro de conferencia mañanera.

@agsarubbi

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