El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que pronto podría haber algún tipo de acuerdo en la mesa de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).
Mencionó que “están trabajando muy duro en el TLCAN con México y Canadá”, por lo que se espera que para la Cumbre de las Américas a celebrarse en Lima Perú el próximo 13 de abril, “se tenga algo”.
Puntualizó que de acuerdo a sus asesores se tendrá algo antes de la cumbre, pero “no nos apresuramos. Lo llevamos bien y tranquilo. No hay prisa. Lo hacemos bien o lo cancelamos”, reiteró.
En tanto, en Quebec, Canadá, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, aseguró que las negociaciones viven un momento muy productivo.
En un breve encuentro con la prensa en Quebec, el jefe de gobierno dijo que en este tipo de negociaciones comerciales hay momentos buenos y lentos, pero “ahora mismo estamos viviendo un muy productivo momento de compromiso con Estados Unidos y México”.
Este viernes se reunirán en Washington D.C. la canciller canadiense Chrystia Freeland, el representante comercial estadunidense Robert Lighthizer y el secretario mexicano de Economía, Ildefonso Guajardo.
“Nos encontramos en un momento en donde nos estamos moviendo hacia adelante en una forma significativa”, indicó Trudeau, quien adelantó que “pronto vendrán buenas noticias”.
El pasado 30 de marzo el secretario Guajardo se reunió en Toronto con la ministra Freeland para tratar temas de la relación bilateral y del TLCAN.
Luego de que Estados Unidos retirara de la mesa de negociación su exigencia de 50% de contenido estadounidense en la fabricación de autos y que Canadáy México se mostraran flexibles a aumentar el actual 62.5% de contenido regional automotriz, el panorama hacia un “acuerdo en principio” parece despejado.
Por presiones de la administración Trump se espera que se anuncie un “acuerdo en principio” antes de la Cumbre de las Américas, que se realizará los días 13 y 14 de este mes en Perú y donde se encontrarán los tres mandatarios de Norteamérica.
Y es que el gobierno de Trump parece haber relajado ligeramente sus exigencias acerca del porcentaje de componentes automovilísticos que deberían ser estadounidenses, uno de los capítulos de mayor fricción para alcanzar un acuerdo.