Las dos emboscadas que se registraron en Zihuatanejo y Petatlán, Guerrero, dejaron como saldo 16 muertos, entre ellos 10 presuntos criminales abatidos y seis policías ejecutados con el tiro de gracia; además de un agente ministerial lesionado.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) del estado, la primera emboscada se efectuó en la comunidad de Coacoyul, cuando personal de la Policía Estatal, a bordo de dos unidades patrulla, fueron agredidos por alrededor de 20 sujetos que portaban armas largas y cortas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, al cruzar por un paraje rústico conocido como La Quebradora.
Al repeler la agresión, quedaron abatidos en el lugar tres sicarios que portaban fusiles AK-47; el resto se dispersó entre las elevaciones aledañas, desde donde continuaron agrediendo por más de una hora al personal policial.
