domingo, agosto 25, 2019

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No es personal AMLO

 

Revisar el pasado no se remite a notas en las ocho columnas de los periódicos nacionales.

Investigar la corrupción que por años nos inundó, no es litigar en los medios.

Emprender una cruzada contra la corrupción no es crear solamente un Instituto para Devolverle lo Robado a un Pueblo.

Ser un fiscal enérgico no es convocar a subastas de mansiones, joyas o automóviles.

La lucha contra la corrupción significa castigar a quien robó desde un puesto, desde el gobierno.

Significa que a la par de buscar recuperar lo sustraído del erario, es encarcelar a quien se atrevió a hacerlo.

El problema de que México sea una de las naciones más corruptas del mundo es porque es demasiado fácil delinquir.

Según diversos organismos internacionales como el Banco Mundial y especialistas, indican que que la corrupción podría costar 5% del PIB e incluso se habla de 900 mil millones de pesos. Hay incluso cálculos del Fondo Monetario Internacional que estiman un costo del 2%.

La corrupción nos corroe. Desde el pequeño trámite para sacar una licencia o un requisito adminsitrativo, pasando por una empresa que busca un licitación hasta un gobernante, diputado, senador, gobernador y un Presidente que busca enriquecerse.

Y sí, ellos lo hacen porque pueden, porque nadie los detiene. En México delinquir es tan fácil, es tan barato.

Las recientes investigaciones en contra de Emilio Lozoya y Rosario Robles han merecido más notas informativas que fojas en los expedientes.

Uno, el ex director de Pemex está prófugo, adviritendo que en breve presentará un video donde cuente toda la verdad de los millones de dólares que se utilizaron paa comprar dos plantas chatarras. La otra, ex secretaria favorita del sexenio pasado, acudió a un audiencia con una actitud altanera, como es, gritando que era inocente y que daba la cara.

La lucha contra la corrupción es un circo. Se litiga en los medios. No se resuelve. Solo se subasta.

El Presidente López Obrador ha advertido por todos lados donde se pasea en México que “su fuerte no es la venganza”, que no habrá una cacería de brujas.

Sin embargo, señor Presidente, la lucha contra la corrupción no es asunto personal. No es una ofensa a usted sino a todos los mexicanos, que por décadas hemos visto como nuestro país se destruye por la trampa, la maña y los moches.

No es usted, somo nosotros los que exigimos meter a la cárcel a los corruptos. Actúe y deje de buscar la nota en los periódicos y los aplausos.

@agsarubbi

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