De Frente Y Claro
Carlos Aguila Franco
NIÑAS QUE SE CONVIERTEN EN MAMÁS
De manera por demás patética, preocupante e indignante seguimos enterándonos de embarazos de niñas, sin que observemos que nada hace el gobierno para tratar de evitarlo, frenarlo y erradicarlo. Es por demás inhumano lo que ha sucedido a través de los años y, peor, que sigue aconteciendo.
El 16 de enero del 2026, en El Sabueso, se publicó: “¡Niñas jugando, no maternando! En México, 21 menores se convierten en madres cada día”encabezado que nos muestra y demuestra lo grave del tema que sigue sin control alguno en nuestro querido México. Dado que se da a conocer que una menor de edad dio a luz a una niña durante los primeros días de 2026 en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, llamando la atención que la menor pesa más de 40 kilos, mide alrededor de 1.20 centímetros y las labores de parto le provocaron un aplastamiento de la vejiga y la uretra, así como lesiones en otros tejidos internos.
Lo anterior, de manera triste, no es nuevo, ya que, en México, acorde a información de la Secretaría de Salud, los embarazos infantiles son una de las expresiones más graves de la desigualdad. En 2024 HUBO 92,660 nacimientos en adolescentes de 15 a 17 años y alrededor de 8,000 nacimientos en niñas de 10 a 14 años, lo que representa que cada día, 21 niñas menores de 15 años se convirtieron en madres.
Al respecto, la activista originaria de Oaxaca, Aleida Ruiz Sosa, señaló: “La mayoría de estos embarazos nacen en contextos de violencia sexual o coerción y ocurren dentro del entorno familiar o comunitario. La falta de acceso a educación sexual integral, servicios de salud reproductiva y mecanismos de denuncia seguros contribuye a que estas situaciones se repitan y permanezcan invisibilizadas, especialmente en comunidades rurales e indígenas”.
LA PATÉTICA E INHUMANA REALIDAD
Lo acontecido en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, desafortunadamente no es un caso aislado, porque existen miles más en el país. Y en verdad enterarnos que quien dio a luz, cuando ingresó al hospital, acreditó con documentos oficiales tener 11 años, pero La Jornada informó que en tiene 13, pero que fue registrada dos años después de su nacimiento.
Ante lo que se vive respecto a menores de edad que son madres, se hace importante y necesario destacar que, para diferenciar la infancia de la adolescencia, Ninde MolRe, abogada especializada en género y directora de la organización México Igualitario, señala que se establece que hasta los 12 años se es una niña y hasta los 18, una adolescente. “Agregando que el embarazo infantil siempre debe ser percibido como un símbolo de violencia sexual; en tanto, el adolescente, en algunos casos, puede ser producto del ejercicio de la sexualidad, pero ambos son sinónimo de una situación de riesgo para la vida”.
Razón por la cual, en el 2014, el gobierno de México implementó la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), que prometía erradicar los embarazos enmenores de 15 años para 2030. Pero, no ha servido, porque en la realidad, las estadísticas no han disminuido.
Así lo muestra la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID), que durante el trienio de 2020 a 2023, la tasa específica de fecundidad para mujeres de 15 a 19 años fue de 45.2 nacimientos por cada 1,000. Pero esa tasa se intensifica de acuerdo a ciertas características de la población, de manera particular, cuando las madres presentan un menor nivel de escolaridad, habitan en localidades rurales y hablan una lengua indígena:
Destacándose, de acuerdo a Irazú Gómez, antropóloga feminista e integrante de la red Aborta Libre Chiapas, que la omisión de estos casos por parte del Estado mexicano puede leerse como racismo estructural. Es importante resaltar que no se trata de estigmatizar a las comunidades, sino de analizar las desigualdades que enfrentan las infancias y juventudes frente a estos temas.
En tanto, Aleida Ruiz Sosa explica que “estos embarazos violentan a las mujeres de múltiples maneras: limitan su crecimiento social y económico, aumentan el abandono escolar, interrumpen sus proyectos de vida y, evidentemente, continúan perpetuando desigualdades”.
Y por su parte Ninde MolRe, aseveró que, otros puntos importantes son la salud física y mental de las menores. En estas edades, el cuerpo femenino no es capaz de soportar un trabajo de parto que no traiga consigo malas consecuencias tanto para la madre como para la o el recién nacido.
La Organización Plan Internacional, asevera en un artículo, que el riesgo de morir por causas relacionadas al embarazo, parto y posparto se duplica si las niñas quedan embarazadas antes de los 15 años. En las madres, aumenta el riesgo de aborto espontáneo, obstrucción del parto, hemorragia posparto, hipertensión relacionada con el embarazo y afecciones debilitantes durante toda la vida, como la fístula obstétrica. Mientras, los bebés que nacen de madres adolescentes tienen más probabilidades de nacer muertos, prematuros o con bajo peso y corren mayor riesgo de morir en la infancia, debido a la corta edad de la madre. No es maternidad, es violencia
Respecto al tema legal, conforme a lo estipulado en la NOM-046-SSA2-2005 sobre violencia familiar y sexual contra las mujeres y en el Código Penal del Estado de Chiapas, el cual tipifica al delito de pederastia en su artículo 235 y establece que toda cópula con una persona menor de 14 años, aún sin violencia, constituye un delito: este caso debió ser atendido de manera inmediata como un supuesto de violencia sexual. Pero no fue así y las y los menores de 15 a 17 años continúan desprotegidos por la ley en ese estado.
De acuerdo con un pronunciamiento de la Red Estatal de Aborta Libre Chiapas firmado por organizaciones civiles, colectivas nacionales e internacionales y activistas, la menor ingresó al Hospital de San Cristóbal de las Casas con trabajo de parto activo y, por complicaciones médicas, este derivó en una intervención quirúrgica por cesárea. Previamente, también fue atendida en el Hospital de la Mujer de San Cristóbal. Destacándose que en ambos hospitales se debieron aplicar inmediatamente los protocolos de atención a niñas y adolescentes por tratarse de un caso de posible violencia sexual.
Posterior al parto de la menor, personal de trabajo social denunció el caso ante la Fiscalía General del Estado, la cual activó una investigación por posibles delitos relacionados con violencia sexual y cohabitación forzada. La carpeta de investigación iniciada por la fiscalía pone atención especial en un joven de 18 años que se identificó como esposo de la menor de edad y tras la denuncia desapareció, así lo expuso la organización de periodismo con perspectiva de género CIMAC.
La ficha informativa del Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) solicitada por El Sabueso, señala que, en el caso específico de embarazos en menores de 15 añosregistrados en 2023, 37.9 % de los padres tenía 18años o más al momento del nacimiento. Mientras, en otro 39.7 % de los casos no se cuenta con información sobre la edad del padre.
Y de acuerdo con el gobierno de México, los matrimonios infantiles son más frecuentes en las comunidades indígenas y rurales, que se rigen por usos y costumbres, donde se practican por motivos culturales, económicos o religiosos, lo que los hace un fenómeno normalizado.
Esto, sin importarles que, a partir de junio de 2019,en México se prohibió el matrimonio infantil, pero en distintas entidades aún se practica la unión libre infantil, cualquier convivencia informal similar al matrimonio en la que al menos una de las personas involucradas es menor de 18 años.
Y aunque el gobierno sancione estas acciones a nivel nacional, en comunidades rurales de Oaxaca y Chiapas todavía existen usos y costumbres que no se refieren al matrimonio conforme a la ley, pero sí bajo rituales, tratos o incluso la venta o cambio de menores, afirmó la abogada Ninde MolRe.
Como colofón a este patético e inhumano tema, la misma ficha informativa del SIPINNA, da a conocerque una evolución respecto al porcentaje de casos de unión libre infantil: en 1990 correspondía a 41.1 % de los registros, en 2020 acumuló 95.6% de estos.
Toda esta cruda realidad, muestra de acuerdo a la activista Aleida Ruiz Sosa, que desgraciadamente, el punitivismo no llega hasta estas comunidades. Por ello, es importante que el gobierno se enfoque en implementar campañas de información sexual, actividades educativas y mecanismos de denuncia en estas comunidades.
La gran duda es ¿lo hará el gobierno actual, les importa hacerlo? ¿O será que como la mayoría son menores de edad, no generar votos? ¿Usted que piensa estimado lector?




