domingo, 23 de enero de 2022.

Qué necedad Dr. Urzúa

lunes, 15 de julio de 2019
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Cuando formas parte de un gobierno debes de entender que entras a una forma de religión, de secta, formada por incondicionales que no tienen derecho a disentir. Solo están ahí para aplaudir y festejar las decisiones del mesías, aunque este se equivoque.

La Presidencia de Andrés Manuel López Obrador es así, no hay lugar para el que piensa diferente. O aceptas lo que diga o te vas.

Fue el caso de Carlos Urzúa.

Pero esta sumisión no es exclusiva del actual gobierno. En todos lados se padece lo mismo. Los colaboradores más cercanos a un dirigente son elegidos por su fidelidad, por su capacidad de hacer feliz a su jefe y no por sus propuestas o su pofesionalismo.

Pasa igual en los gobiernos estatales, si no pregúntele a cualquier gobernador de este país. Fue lo mismo con todos los ex Presidentes. ¿Quién se atrevía a decirle no a Salinas, a Echeverría, a Zedillo, a Díaz Ordaz o al propio Vicente Fox y Enrique Peña Nieto? aunque estos dos últimos no supieran cómo se usaba el poder.

Pasa igual en cualquier institución del Estado mexicano. En el Instituto Nacional Electoral del “demócrata” Lorenzo Córdova, donde sus más allegados, hasta íntimos amigos de toda la vida, le recordaban a los funcionarios de la Junta General Ejecutiva, que ahí se vivía en una corte, todos defendían al Rey y nadie tenía derecho a ir en contra. Para eso tenía inquisidores con apellidos japoneses.

El principal error de un gobierno es la falta de autocrítica. Es un hecho, nadie llega al poder sabiéndolo todo pero si la actitud es la de un salvador de la patria que lucha contra todos, porque todos han hecho un daño a la nación, estará cavando la tumba de su fracaso.

La presidencia de López Obrador ya ha dado de si. Se degastó sin cumplir siquiera un año en el poder.

El político más importante en la historia moderna del país probó que el proyecto que defendió en tres campañas presidenciales no era el indicado, porque dos motivos principalmente:

Porque no está basada en la realidad nacional, sólo contempla deseos patrióticos.

Porque ha sido desacreditada por los principales hombres de su gabinete.

Decisiones como la cancelación del aeropuerto en Texcoco, con la pérdida de 300 mil millones de pesos, necedad en la construcción de una refinería en Tabasco, un tren turístico en la zona Maya, y la operación de un enredo de aeropuertos chiquitos, son sus principales errores aceptados por quién encabezó la hacienda pública.

¿Está todo perdido en la 4T y en el gobierno de AMLO? No, al contrario. Para Andrés Manuel se abre una posibilidad de rectificar y hacer de su gobierno la mejor presidencia de la historia de México.

Sin embargo, hay algo que tomar en cuenta. AMLO no quiere cambiar, no lo hará, aunque sea exhibido por Carlos Urzúa.

¿Pero qué necedad Dr. Urzúa de denunciar con su renuncia un gobierno cerrado y que solo mira para dentro? Todos los sabíamos ya.

@agsarubbi

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