martes, 20 de enero de 2026.

La práctica reflexiva , indispensable para la educación inclusiva

La práctica reflexiva, indispensable en la formación para la educación inclusiva
Enfoque Educativo con Laura Águila Franco
@laura_aguila
La práctica reflexiva es esencial en la formación de todo docente, principalmente cuando se habla de educación inclusiva, ya que precisamente faculta a las y los docentes para analizar y cuestionar críticamente las metodologías que llevan a la práctica, y así poderadaptarse a las diversas necesidades de los estudiantes asegurando que todos tengan igualdad de oportunidades. Al realizar la reflexión de manera continua, las y los maestros se brindan la oportunidad de identificar y evaluar la efectividad de sus estrategias y hacer ajustes para crear ambientes de aprendizaje más equitativos, donde las diferencias seconocen, respetan y valoran.
De este modo, se considera la práctica reflexiva docente como un proceso sistemático y crítico en el que los profesores analizan y reflexionan sobre su propia enseñanza para mejorarla. Si bien tiene sus bases mayormente en la experiencia de la prácticadiaria, también integra conocimientos teóricos para transformar las acciones en el aula; teniendo como objetivo primordial, transitar de solamente aplicarrecetaspara que las y los alumnos aprendan, a ser constructores de saberes, cuestionando las certezas y buscando nuevas soluciones para que las situaciones de enseñanza y aprendizaje sean más significativas.
Si bien la práctica reflexiva es importante en términos generales, cuando se trata de educación especial se hace imprescindible, llevarla a cabo de manerasistemática, apoyándose en registros que posibilitendar seguimiento a los procesos para poder mejorarlos; por lo tanto, conocer las herramientas y actividades que fortalecen la práctica reflexiva, así como sus beneficios, también es fundamental.
¿Cómo surge el concepto de práctica reflexiva?
John Dewey (1916) en su libro Democracia y Educación, fue el primero en dar la pauta para esta perspectiva crítica-reflexiva, cuando puso de manifiesto su concepción de aprendizaje experiencial y la enseñanza reflexiva. Muchos años después, Donald Schön en 1983 incluye la noción de “práctica reflexiva” en la publicación El profesional reflexivo: Cómo piensan los profesionales en acción. De esta forma, Schön propuso la formación profesional a través de la práctica reflexiva explicando cómo los expertos no solamente aplican conocimientos técnicos basados en la teoría, sino que además son capaces de reflexionar sobre la práctica y en la práctica, lo que se denomina reflexión en la acción y sobre la acción.
A partir de estos textos, otros teóricos de la educación siguieron esta misma línea, como es el caso de Kolb que en 1984 propone un modelo de aprendizaje experiencial que incluye la reflexión vinculada con las experiencias, con el fin de promover un aprendizaje significativo que abone al desarrollo personal y profesional.
Philippe Perrenoud (2011) retoma las ideas de Schönen su libro Desarrollar la práctica reflexiva en el oficio de enseñar, señalando que “no todo está en los libros”, que los conocimientos teóricos son importantes y necesarios, pero no suficientes (p.15). Schön (1992) aplica este principio para otras profesiones y Perrenoud lo direcciona hacia la profesión docente, argumentando que una práctica reflexiva no puede ser universal, ya que debe tomar en cuenta la realidad que se vive desde cada una de las profesiones y ambientes. De este modo, en el ámbito educativo se va estructurando cada vez con más fuerza, que el profesional reflexivo es un docente que percibe las realidades educativas como fenómenos complejos, dinámicos y, por lo tanto, cambiantes, que lo lleva a analizar su contexto antes de diseñar y estructurar su intervención, realizando ajustes teniendo en cuenta la diversidad y el contextoparticular.
En México, es en el año 2018, que el extinto Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) presentó un documento llamado Directrices para mejorar las políticas de formación y desarrollo profesional docente en la educación básica. En donde se manifestaba la clara intención de avanzar hacia una conceptualización más clara del desarrollo profesional docente, destacando que lo que se requería era encausar al profesorado hacia “la reflexión permanente, individual y colectiva, en la práctica y sobre ella”. Refiriéndose con ello, no solo al docente reflexivo, sino también a una reflexión sistemática que no necesariamente posee el docente, ya que, por lo general, requiere aprender a reflexionar de manera crítica y le es preciso ser guiado y acompañado en este proceso.
Ahora bien, cuáles son las características fundamentales de la práctica reflexiva. –
1) Se activa desde la experiencia; al surgir de situaciones concretas, tanto exitosas como problemáticas, que generan incertidumbre y obligan a una pausa para el análisis.
2) Es un proceso continuo y sistemático: no se limita a momentos de crisis, sino que se convierte en una habilidad que se practica de manera regular, buscando la mejora constante.
3) Integra diferentes tipos de conocimiento: combina la experiencia vivida, la teoría educativa y la reflexión sobre las propias decisiones y los fundamentos de la práctica.
4) Desarrolla el pensamiento crítico: invita a cuestionar las propias certezas, explorar múltiples alternativas y generar comprensiones más complejas sobre la enseñanza.
De qué forma beneficia la práctica reflexiva a la educación inclusiva. –
I. Mejora la comprensión de la diversidad: ayuda a los docentes a ser más conscientes de las diferencias individuales y a desarrollar estrategias para abordarlas de manera efectiva.
II. Asegura la equidad: permite identificar y corregir posibles situaciones de exclusión involuntaria para que todos los estudiantes se beneficien por igual de la enseñanza.
III. Fomenta la innovación: anima a los docentes a experimentar con nuevos enfoques y métodos, creando experiencias de aprendizaje más ricas y adaptables para todos.
IV. Vincular teoría y práctica: facilita la conexión entre la teoría educativa y la realidad del aula, permitiendo intervenciones más críticas y contextualizadas.
Cómo implementar la práctica reflexiva en el aula. –
1) Uso del Diario reflexivo: mantener un registro de las experiencias diarias en el aula, incluyendo dificultades, logros y reflexiones personales.
2) Análisis de datos: revisar el desempeño de los estudiantes (calificaciones, informes) para evaluar la eficacia de las estrategias pedagógicas y hacer los ajustes necesarios.
3) Retroalimentación: solicitar y analizar la retroalimentación de los propios estudiantes para entender su perspectiva sobre el proceso de enseñanza.
4) Revisión por pares: compartir y discutir con colegas las estrategias y diseños de enseñanza para obtener diferentes puntos de vista y sugerencias.
5) Autorreflexión sistemática: cuestionar las propias suposiciones subyacentes sobre el aprendizaje y la enseñanza para asegurarse de que se alinean con los principios de inclusión.
Para recordar: un docente que verdaderamente aplique la educación inclusiva necesariamente tiene que ser reflexivo, ya que esta práctica le facilita realizar contantemente análisis sobre las prácticas docentes con sus colegas con los que colabora, beneficiando y enriqueciendo la mejora continua, a la vez que se promueve una cultura y prácticas inclusivas que abonen en la creación de ambientes inclusivos de aprendizaje.

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