El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, inauguró este lunes en Estambul un nuevo aeropuerto, que podría ser, según el gobierno, “el más grande del mundo”.
“Estambul no solo es el nombre de la mayor ciudad de nuestro país, también de su marca más importante (…) Es por ello que hemos dado el nombre de Estambul a esta gran obra”, precisó el mandatario en la ceremonia de apertura de la terminal.
La nueva infraestructura, que sustituirá al Aeropuerto Internacional Atatürk, saturado, tendrá en un primer momento capacidad para 90 millones de pasajeros al año. Así, pasará a formar parte de los cinco primeros aeropuertos mundiales.
El presidente Erdogan siguió de cerca su construcción, en la orilla europea de Estambul, cerca del mar Negro, marcada por los retrasos y por una huelga de los obreros, que pedían mejores condiciones de trabajo.
La construcción, que se realizó a marchas forzadas, lleva retraso y el nuevo aeropuerto no estará plenamente operativo hasta después del 29 de diciembre. Hasta entonces, solo operarán cinco vuelos diarios, por lo que el Aeropuerto Atatürk seguirá abierto.
La transición de dos meses permitirá probar el aeropuerto e “identificar los puntos que se puedan mejorar”, explicó Kadri Samsulnu, presidente de IGA, la empresa que gestiona el aeropuerto.