viernes, 17 de julio de 2026.

El legado de Edgar Morin

El legado de Edgar Morin

Enfoque Educativo con Laura Águila Franco

@laura_aguila

 

El pasado 29 de mayo falleció Edgar Morin a los 104 años, filósofo, sociólogo y pensador francés, planteó un cambio de paradigma para interpretar el mundo, el Pensamiento Complejo, el cual propone entender el universo y la sociedad como redes interconectadas,

promoviendo el diálogo entre distintas disciplinas, rompiendo las barreras de las ciencias aisladas para entender la relación inseparable entre individuo, sociedad, especie y naturaleza.

Su obra permitió cuestionar una de las principales debilidades de los sistemas educativos modernos: la fragmentación del conocimiento. Mientras los centros escolares organizan los saberes en materias aisladas, él insistía en que la realidad no funciona de esa manera.

 

Su mirada también ha sido de utilidad para analizar objetivamente la llegada de la inteligencia artificial. Las máquinas pueden producir respuestas, redactar textos, resumir investigaciones y generar contenidos en cuestión de segundos, sin embargo, ninguna tecnología puede reemplazar la capacidad humana de formular preguntas, evaluar argumentos, reconocer sesgos o comprender contextos.

 

Morin comprendió, antes que muchos otros, que el desafío educativo del siglo XXI no sería tecnológico sino profundamente humano; y, frente a una cultura empecinada en tener respuestas inmediatas, defendió la necesidad de enseñar a pensar. Ante las certezas absolutas, reivindicó la duda; ante la simplificación, propuso la complejidad y, al individualismo lo llevó a entender que los grandes desafíos contemporáneos solo pueden resolverse colectivamente, como se observa en su frase: los problemas humanos, sociales, ambientales y culturales son complejos, están interrelacionados y requieren una mirada capaz de conectar dimensiones diversas.”

 

Edgar Morin sostuvo que una educación verdaderamente transformadora debía enseñar a comprender cómo funciona el propio conocimiento, que aprender no consiste únicamente en incorporar contenidos, sino también en reconocer los mecanismos que pueden conducir al error, y que una de las principales funciones de la escuela, es ayudar a los estudiantes a formular preguntas incómodas.

De entre sus múltiples obras, la que se considera como una de las más grandes, es precisamente Los siete saberes necesarios para la educación del futuro, misma que fue impulsada por la UNESCO, y en donde se propone educar enseñando la condición humana y planetaria, aceptando las incertidumbres y fomentando la comprensión, bajo el principio de que la educación no debe limitarse a transmitir datos, sino a formar seres humanos con una ética planetaria, promoviendo el respeto por la diversidad y la ecología, lo cual llevaría a una profunda transformación educativa para desarrollar la capacidad de afrontar incertidumbres y el desarrollo de una ética orientada al bien común.

El Pensamiento Complejo aborda la Transdisciplinariedad, que señala dejar atrás la educación que divide las disciplinas (matemáticas, historia, ciencias), proponiendo unirlas para comprender la realidad de forma global.

De este modo, la UNESCO concentró los principios del pensamiento complejo, en siete pilares fundamentales en la educación:

Las cegueras del conocimiento: Enseñar a los alumnos a identificar el error y la ilusión.
Los principios de un conocimiento pertinente:Capacidad para abordar los problemas en su contexto y globalidad.
Enseñar la condición humana: Reconocer nuestra identidad tanto física como biológica y psicológica.
Enseñar la identidad terrenal: Fomentar la conciencia de que todos los seres humanos comparten un mismo destino global y ecológico.
Enfrentar las incertidumbres: Preparar a los estudiantes para navegar en un mundo cambiante donde la única certeza es el cambio.
Enseñar la comprensión: Promover la empatía y el rechazo al racismo y la xenofobia.
La ética del género humano: Construir una democracia participativa y una conciencia ciudadana mundial.

Si se tiene en cuenta que actualmente vivimos en una época donde millones de personas  diariamente están en contacto con cantidades enormes de información, y que esa   abundancia informativa no siempre genera comprensión, debido a que se está expuesto a las noticias falsas, la desinformación, y a algoritmos que refuerzan nuestras creencias aunados a los discursos simplistas, todo ello se consideran nuevas formas de ceguera del conocimiento, y aquí es donde el pensamiento complejo hace su labor más necesaria: pensar, relacionar, comprender y contextualizar.

La pregunta que se requiere hacer no es cuánto sabe una persona, sino qué hace con aquello que sabe, pues paradójicamente, cuanto más acceso se tiene a la información, más importante se vuelve la capacidad de analizarla críticamente.

 

 

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