viernes, diciembre 13, 2019



A doblar las manitas

octubre 7, 2019
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Qué medina Mora es un corrupto y por eso renunció, posiblemente es cierto. Ha sido señalado por muchos sectores nacionales como internacionales por sus manejos poco transparentes.

En la Secretaría de Seguridad Pública es investigado por su negligencia en el operativo en Atenco, que dejó varios campesinos muertos. Como Procurador General de la República se le acusa de no haber atendido diversos casos, entre ellos la detención de dos mujeres indígenas acusadas de secuestrar a seis agentes de la entonces Agencia de Investigación Federal.

Y recientemente, la Unidad de Inteligencia Financiera de la 4T lo señaló por múltiples cuentas en el extranjero por varios millones de pesos.

Sin embargo, hay quienes interpretan la renuncia del controvertido Ministro Medina Mora como una intentona del Presidente Andrés Manuel López Obrador de controlar al poder judicial, que en breve tendrá que resolver asuntos fundamentales para su gobierno.

Con la salida de Mora, AMLO nombrará a un incondicional en la mesa de la Sala Superior del Poder Judicial, con él o ella serán tres nombramientos que haya hecho en menos de un año en el gobierno que, junto con una cercanía con el Ministro Presidente, Arturo Zaldívar contará con cuatro votos seguros para sus intereses de once integrantes de la Corte.

No es un secreto que el Presidente buscar controlar el Poder Judicial, de hecho tiene una iniciativa en el congelador de crear una sala anticorrupción con tres ministros que elevaría a 15 los integrantes de la SCJN.

Con esta medida, López Obrador se apoderaría de la Corte ya que contaría – antes del sustituto de Medina Mora- de seis ministros más el Presidente, que se han mostrado como sus aliados.

Pero con la salida de Medina Mora todo parece cambiar. Ya no se necesita una modificación de fondo. Es cosa de ir ganando terreno.

El Presidente necesita del Poder Judicial para consolidar sus principales proyectos de gobierno: está el aeropuerto de Santa Lucía, que está detenido por una catarata de amparos que obstaculizan su construcción.

También está el Tren Maya, que en los últimos meses ha recibido oficios legales para que no inicie su edificación.

Se encuentra la ley de remuneraciones máximas, que ha sido impugnada por todas las instituciones autónomas del Estado México.

Del Poder Judicial se espera un contrapeso no sólo político sino de Estados.

En sus juzgados está la decisión de contar con un verdadero estado de derecho y que sus decisiones no sean mero trámite a los caprichos de un Presidente de la República que quiere gobernar como Rey.

Con la salida de Medina Mora, éste tercer poder está en peligro.

Actualmente, para López Obrador es más importante que se aprueben sus iniciativas que fortalecer la división de poder, en la cual no cree, por cierto.

@agsarubbi

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