La Fiscalía General de Chihuahua realiza las primeras investigaciones para esclarecer los hechos ocurridos la noche del sábado en un palenque clandestino, donde un comando armado realizó un ataque donde murieron seis personas y otras 14 resultaron heridas.
De acuerdo a las pesquisas, la agresión supuestamente se debió a un conflicto entre los grupos de la delincuencia organizada conocidos como La Línea (brazo armado del Cártel de Juárez) y la Gente Nueva (vinculado al cártel de Sinaloa).
En el ataque ejecutado por la Línea fueron ejecutados Héctor Murillo Tavares, alias el Cochiloco, quien presuntamente se encargaba de la distribución de droga al sur de la ciudad de Chihuahua, capital del estado, por parte del cártel de Sinaloa. El otro blanco fue Josué Otero, encargado de la zona norte de la ciudad.
El incidente ocurrió en el club gallístico Santa María, ubicado en el kilómetro 10.5 de la carretera Chihuahua a Cuauhtémoc, donde varios hombres con el rostro cubierto dispararon con armas de fuego a los asistentes.
En el lugar murieron cuatro personas y dos más cuando recibían atención médica, entre ellas un niño de 15 años; además, 14 asistentes resultaron lesionados, entre ellos dos menores de siete y 10 años, quienes fueron trasladados a diferentes hospitales cercanos para su atención médica.
Detalló que los agentes investigadores de la Unidad de Delitos contra la Vida de la Fiscalía de Distrito Zona Centro, obtuvieron información en torno a los vehículos tripulados por los responsables: se trata de una camioneta Chevrolet, línea Suburban, color gris y un vehículo Dodge, Avenger, color azul.
Peritos de la Fiscalía estatal embalaron en la escena del crimen varios casquillos y, a través del proceso de investigación ministerial, se obtuvieron los nombres de las personas fallecidas, siendo, además de Josué Otero y Héctor Murillo, asesinados Leonardo R., Juan Daniel M., Alan de Jesús V. y Perla J.