Frustrado porque el Congreso no aprobó los 25,000 millones de dólares para construir el muro en la frontera, acusado por su base, de “abandonar el combate contra la inmigración ilegal” y ante el avance de miles de centroamericanos hacia EU, Donald Trumpanunció -sin consultar a su Gabinete de Seguridad Nacional– inmediata protección, desplazando tropas adicionales a la frontera sur, a partir de la medianoche del viernes y exigiendo al Congreso leyes migratorias más drásticas.
Desde 2006, a solicitud de los presidentes George W. Bush y Barack Obama, diversos batallones entrenan a soldados en la frontera, mientras brindan apoyo logístico a la Dirección de Aduanas y Protección Fronteriza.
Ahora, el Gobernador de Arizona, Doug Ducey, envió 400 Guardias Nacionales y anunció que sumará 150 más en una semana. El Gobierno de Texas desplazó a 250. La Gobernadora de Nuevo México no ha desplazado Guardias Nacionales, ni California que, bajo la ley conocida como Título 32, tiene la opción de no hacerlo. El total sumaría 800, menos de los 4,000 sugeridos por Trump, tal vez debido a la falta de definición sobre quién absorberá el costo.
En tanto, el carrusel de conflictos del Presidente Trump destacan nuevos desafíos, como una inminente guerra comercial con China que genera ya un costo económico a agricultores, consumidores e inversionistas de EU y que -en caso de autorizar subsidios para proteger a productores agrícolas, podría involucrar a Argentina, Brasil, Nueva Zalandia y otros países exportadores.
Trump también se prepara para testificar bajo juramento en los casos de Stormy Daniels y Karen Mc Dougal, quienes presentaron demandas para poder difundir detalles de relaciones extramaritales con el Presidente, cuando su esposa daba a luz, igual que ante el Fiscal Especial Robert Mueller que aín sin acusarlo, lo investiga.
