Uno de los principales retos para la minería es cambiar la percepción que se tiene de esta industria y romper los mitos alrededor de la actividad, como es la idea del consumo exagerado de agua potable.
De acuerdo a las Estadísticas del Agua en México 2018, dado a conocer por la Conagua, se muestra que el sector agrícola consume el 76.04 por ciento del agua disponible, seguido del 14.38 por ciento para el abastecimiento público, 4.72 para energía eléctrica, excluyendo hidroelectricidad y sólo el 4.86 por ciento es utilizado por la minería.
El 60.9 por ciento del agua utilizada a nivel nacional proviene de fuentes superficiales (ríos, arroyos y lagos) y el 39.1 por ciento restante, de fuentes subterráneas (acuiferos).
Es indudable que la minería es un factor de crecimiento e importante impulsor del desarrollo social y económico de nuestro país y en ese sentido existe un profundo desconocimiento de las autoridades al más alto nivel de los beneficios que el sector minero aporta hoy en día y su potencial en el impulso del crecimiento de México.
Durante la XXXIII Convención Internacional de la Minería, celebrada recientemente en Acapulco, Guerrero, los empresarios mineros se desmarcaron de las críticas de algunos funcionarios federales en el sentido de que esta industria es la principal consumidora y derrochadora de agua.
Subrayaron la importancia de trabajar juntos como sector y difundir la verdadera imagen de la minería. Un aspecto es el consumo moderado de agua, mencionado precisamente por la Conagua, además de resaltar el compromiso social, cuidado del medio ambiente y la generación de trabajos dignos, seguros y bien remunerados, así como la contribución con el pago de impuestos y derechos al país.
