A tres semanas del arranque del Mundial de Futbol, los baños públicos instalados en distintos puntos de la Ciudad de México comienzan a convertirse en motivo de inconformidad ciudadana.
Usuarios, comerciantes, vecinos y asistentes a las zonas donde se instalaron pantallas para ver los partidos del mundial, denuncian que varias de estas instalaciones presentan malas condiciones de higiene, malos olores, falta de limpieza constante y deficiencias en su funcionamiento, pese a que fueron anunciadas como una solución moderna para atender la alta afluencia de visitantes nacionales y extranjeros.
Las quejas se han multiplicado en redes sociales y entre habitantes de las zonas donde fueron colocados en Balderas, frente a la Biblioteca de México en la Ciudadela; dos en las cercanías del Monumento a la Revolución; dos en las cercanías del Jardín del Arte en Sullivan y dos en la Zona Rosa; uno en Chapultepec y Liverpool y otro a las afueras del Metro Sevilla
Los reportes señalan sanitarios sin agua, dispensadores de jabón vacíos, falta de papel higiénico, puertas averiadas, iluminación deficiente, acumulación de basura y largos periodos sin recibir mantenimiento. En algunos puntos, incluso, los usuarios afirman que varias cabinas permanecen fuera de servicio, provocando largas filas y molestias para quienes requieren utilizarlas.
Vecinos también cuestionan la imagen que proyectan estas instalaciones en plena celebración del Mundial. Consideran que, lejos de representar una mejora para el espacio público, la falta de mantenimiento transmite una percepción de abandono tanto para habitantes como para los miles de turistas que recorren diariamente las zonas más concurridas de la capital.
Visitantes aseguran que los malos olores comienzan a afectar la afluencia de clientes y la convivencia en los alrededores.
A las deficiencias en el servicio se suma otra polémica. La empresa responsable del proyecto anunció que los módulos sanitarios también serán utilizados como espacios publicitarios, lo que ha generado críticas al considerar que un servicio destinado al uso ciudadano terminará convirtiéndose en un negocio privado.
Diversas voces de visitantes y capitalinos cuestionan que una infraestructura instalada bajo el argumento de mejorar la atención a visitantes ahora sea aprovechada para la comercialización de anuncios.
La inconformidad aumenta debido a que, de acuerdo con la información difundida por la propia empresa, los espacios publicitarios serán comercializados mediante contratos de hasta siete meses, por lo que los módulos continuarán explotándose con fines comerciales incluso después de que concluya el Mundial. Para vecinos y especialistas en imagen urbana, esto abre el debate sobre el uso del espacio público y los beneficios económicos que obtendrá un particular a partir de infraestructura colocada en la vía pública.
Organizaciones vecinales también han solicitado mayor transparencia sobre las condiciones bajo las cuales fueron autorizados estos baños públicos y quién será responsable de supervisar su limpieza, mantenimiento y funcionamiento. Señalan que, independientemente del modelo de negocio, el servicio debe garantizar condiciones dignas, seguras y funcionales para la población y para los millones de visitantes que recibe la capital durante la justa mundialista.
Mientras continúan las inconformidades, ciudadanos exigen a las autoridades revisar el cumplimiento de las obligaciones de la empresa encargada de la operación de los sanitarios y verificar que atienda de manera inmediata las fallas reportadas. Advierten que mantener baños públicos sucios, con deficiencias en su operación y convertidos además en soportes publicitarios puede afectar la imagen urbana de la Ciudad de México durante uno de los eventos internacionales más importantes que ha albergado el país.




