El Presidente electo anunció que llevará a cabo una consulta popular en octubre próximo para definir qué hacer con el nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México, si continuarlo en Texcoco o cumplir con su promesa de construir dos pistas la terminal aérea militar de Santa Lucía.
López Obrador se enfrenta a su primer gran problema de gobierno y sin haber aún jurado el cargo, tendrá que encaminar a sus seguidores a apoyar uno u otro proyecto para que después se exponga ante la ciudadanía, en algún tipo de votación que el mandatario decida.
Y es que en esta consulta sólo imperará la decisión de López Obrador, porque no existe una legislación que lo sustente.
Según la ley electoral, las consultas populares deben realizarse cada tres años, junto con la elección federal. Aquí no importa la voluntad del Presidente, haya tenido el número de votos que haya tenido.
Además, otro de los grandes conflictos que afrontará Andrés Manuel será definir cómo será esa consulta, ya que sabemos que al ahora mandatario electo le encantan las consultas a mano levantada, acción que no es reconocida por la Constitución.
Para muestra, un botón. Este domingo 19 de agosto, los delegados de Morena decidieron mantener a su actual dirigencia nacional, encabezada por Yeikol Polensky un año más y lo decidieron a mano levanta.
La mano es el método democrático de Morena y en especial, de López Obrador, quien durante sus tres campañas presidenciales decidió candidatos, propuestas y proyectos a mano alzada entre las personas que se congregaban en las diversas plazas públicas a las que asistía.
Veremos qué piensan los ministros de la Suprema Corte de Justicia del método que decida el Presidente electo para definir el futuro del aeropuerto internacional de la CDMX, pero adelanto que no se aceptará legalmente la mano alzada de sus simpatizantes, entre los que están los miembros de los 400 pueblos, los manifestantes del movimiento popular Pancho Villa y los maestros de la APO, entre otros demócratas.
@agsarubbi