La Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA, en inglés) anunció este sábado que ha autorizado por la vía urgente un test de COVID-19 basado en muestras de saliva y que se fue probado durante más de un mes en jugadores de baloncesto de la NBA.
La prueba, desarrollada por investigadores de la Universidad de Yale, atrajo la atención de muchos expertos en salud pública porque, al contrario que otros tests, no requiere un instrumento específico para registrar la muestra sino que la saliva puede almacenarse en cualquier contenedor estéril y enviarse para su examen.
El test es el quinto autorizado por la FDA que utiliza muestras de saliva para detectar COVID-19, pero algunos analistas lo consideran especialmente prometedor en parte porque no requiere atravesar un paso extra para separar el ácido nucleico, lo que evita el problema de escasez de los kits empleados para esa operación.
De acuerdo con el diario The Wall Street Journal, eso permitirá que el producto sea mucho más asequible y accesible que el hisopado nasal, dado que almacenar cada muestra costará entre uno y cinco dólares, y podrán enviarse a cualquier laboratorio para su examen.
De forma anónima, jugadores, técnicos y otros trabajadores de equipos de la NBA se sometieron regularmente a tests nasales, orales y de saliva y los enviaron a dos laboratorios y a los científicos de Yale que compararon los resultados de los distintos métodos.
