De Frente Y Claro
Carlos Aguila Franco
ENORME REZAGO FORENSE EN MÉXICO
Uno más de los graves problemas que se enfrentan en México es sin lugar a dudas el rezago forense, que cada día acumula más y más cuerpos que no han sido identificados.
En verdad es altísima la cantidad de cuerpos que están sin identificación siendo alrededor de 70 mil que siguen en anfiteatros y fosas comunes.
Siendo un tema por demás escalofriante y carente de calidad humana, que miles de familias tengan que buscar a sus seres queridos desaparecidos, sin que el gobierno federal y las autoridades responsables lo hagan, y en esa búsqueda que les cuesta y además es riesgosa, resulta que puedan estar como personas no identificadas habiendo sido localizadas por las autoridades.
Y es que bajo esta crisis forense que se vive, como lo señale, hay alrededor de 70 mil cuerpos que no han sido identificados, y que están en anfiteatros o en fosas comunes. Esta crisis ha rebasado patéticamente que las autoridades puedan identificarlos.
De acuerdo con el último informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre desapariciones, para 2023, México tenía solamente 32 peritos en antropología forense. Razón por la cual, no se dan abasto, sumándose la fragmentación de información entre fiscalías federales y estatales, así como a la insuficiencia de personal especializado.
Siendo preocupante que a este panorama que refleja solamente una parte de lo se ha denominado la desaparición administrativa, porque es un fenómeno que evidencia la profunda crisis forense que enfrentan los servicios periciales y las fiscalías en México.
Aunque también es importante destacar que hay múltiples factores que limitan la capacidad de los propios servicios forenses, para que puedan dar respuesta eficaz a esta crisis, en tanto persista la falta de reconocimiento, por parte de las fiscalías, sobre las deficiencias y opacidad en su operación.
Porque a pesar de que el sistema forense ha sido rebasado, tampoco se ha trabajado para mejorar las condiciones de los servicios médicos y así priorizar la identificación de los restos.
Con lo cual se han agravado los casos de larga data, dado que en su momento fueron cuerpos que no se procesan adecuadamente para facilitar su trazabilidad e identificación y pese a que la actual administración ha puesto énfasis en una estrategia que implica huellas dactilares, esta no atenderá los casos de larga data.
Esto indica que no se levantaron adecuadamente las huellas dactilares, así como que pueda existirregistro en papel, pero no se conoce en qué lugar específico quedaron los respectivos restos. Lo cual se ha convertido en un problema muy grave que no se atendido.
Agregándose que el personal forense es insuficiente, y esa problemática responde a diversos factores, como la fragmentación e la información y la insuficiencia de personal especializado. Porque en México, los peritos en genética y antropólogos forenses su número es limitado frente a la magnitud del desafío que enfrenta el país en materia de identificación de cuerpos.
Sumándose en algunos casos, que los ministerios públicos buscan encubrir las deficiencias cometidas por las fiscalías durante la toma de muestras biológicas, lo que dificulta aún más los procesos de identificación y acceso a la verdad.
En el 2023 solamente había 32 peritos en antropología forense, siendo un rezago importante en especialistas para la identificación de restos. Desde un punto de vista académico, eso se debe a que las instituciones de educación pública no han tenido una oferta académica que permita contar con estas capacidades, es decir, no se cuenta con la preparación necesaria.
Y por parte de las fiscalías no existe una cultura laboral que incentive al desarrollo de peritos con capacidades sólidas y con independencia, por otro lado, este tipo de plazas escasean. Por lo que la apuesta es que México acepte la cooperación internacional en esta materia.
Destacándose que uno de los principales obstáculos para la identificación de personas en México es la fragmentación de la información y la falta de operatividad de los registros nacionales encargados de este proceso.
Ante lo cual, especialistas advierten que herramientas como el Banco Nacional de Datos Forenses y otros sistemas relacionados no operan de manera plenamente interconectada, lo que limita su funcionamiento. Esta situación dificulta la búsqueda e identificación de cuerpos a nivel nacional y contribuye al rezago en las investigaciones.
Y aunque actualmente se impulsa la interconexión entre los distintos registros vinculados con cuerpos no identificados, persisten fallas en la implementación. De hecho, fue hasta 2023 cuando, a través de amparos promovidos por familiares de personas desaparecidas y acompañados por el Centro Prodh, se obligó a la Fiscalía General de la República (FGR) a crear el Banco Nacional de Datos Forenses.
Pero, el sistema opera de manera deficiente. Aunque integra al menos nueve registros, el principal problema es que éstos no están debidamente compuestos; es decir, contienen información insuficiente o incompleta.
Esta es la patética realidad del rezago forense, un problema que se viene arrastrando desde el sexenio de López. La gran duda es ¿se acabará en esta administración? Usted que piensa estimado lector.




