domingo, 1 de febrero de 2026.

Día internacional de la educación

Día Internacional de la Educación

Enfoque Educativo con Laura Águila Franco

@laura_aguila

“Todos los agentes, ya se trate de dirigentes políticos de alto nivel o de ciudadanos, de Estados y asociaciones, de docentes y padres de alumnos, tienen un papel que desempeñar, a su escala, para que el derecho a la educación sea una realidad para todos. Esta es nuestra responsabilidad hacia las generaciones futuras”.

Audrey Azoulay

Directora General de la UNESCO

El pasado sábado 24 de enero se celebró el Día Internacional de la Educación, bajo el preceptoperfectamente conocido de que la educación es un derecho humano, un bien público y una responsabilidad colectiva, razón por la cual la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) en 2018 proclamó el 24 de enero para conmemorar a nivel mundial el papel que la educación desempeña en la paz y el desarrollo.

El derecho a la educación se encuentra consolidadoen el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Esta declaración exige la educación primaria gratuita y obligatoria; recordando que la Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada en 1989, va más allá al estipular que los países deberán hacer que la educación superior sea accesible para todos.

Uno de los principios fundamentales es el que señala que, sin una educación de calidad, inclusiva y equitativa para todos y de oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida, los países no lograrán alcanzar la igualdad de género ni romper el ciclo de pobreza que deja rezagados a millones de niños, jóvenes y adultos, puesto que la educación aumenta la productividad de las personas y como consecuencia, el potencial de crecimiento económico, promueve la erradicación de la pobreza y el hambre, contribuye a mejorar la salud, promueve la igualdad de género y reduce la desigualdad, luchando por formar a futuras generaciones, forjando mejores ciudadanos.

Siendo la educación un factor clave para el desarrollo sostenible, cuando se adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la comunidad internacional reconoció que la educación es fundamental para el logro exitoso de los 17 objetivos (ODS), principalmenteel Objetivo número 4 de Desarrollo Sostenible tiene,cuyo propósito es “garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos” para el año 2030.

Cabe resaltar que, con base en datos de UNESCO, en la actualidad, 250 millones de niños y jóvenes están sin escolarizar y 763 millones de adultos son analfabetos; lo que refleja que su derecho a la educación está siendo violentado y apremia de manera urgente transformar la situación.

Este año 2026, la UNESCO tomó la decisión que el Día Internacional de la Educación se enfocara a resaltar el poder de la juventud en la co-creación de los cambios en la educación, debido a que los jóvenes menores de 30 años constituyen más de la mitad de la población mundial; representan una fuerza motriz para el desarrollo sostenible, la innovación y la transformación social, y lamentablemente siguen viéndose afectados de manera desproporcionada por la pobreza, la desigualdad y el acceso limitado a una educación de calidad y a oportunidades de trabajo dignas.

Si bien es cierto que se han logrado avances para involucrar a la juventud y al estudiantado en los procesos de toma de decisiones mundiales en materia de educación, el camino todavía es largo para poder abordar sus preocupaciones y aspiraciones.

Para esta ocasión, la UNESCO brindó información sobre un nuevo instrumento de medición del Informe de seguimiento de la educación en el mundo, que precisamente mide la participación de los estudiantes y los jóvenes en la elaboración de leyes y políticas educativas, trabajo realizado en colaboración con la Oficina de las Naciones Unidas para la Juventud. Es preciso tener claro que una real participación significativa de la juventud exige algo más que consultas: se necesitan mecanismos formales, una representación transparente, recursos adecuados, canales de retroalimentación claros y la participación de la juventud desde el diseño hasta el seguimiento, a fin de garantizar que los programas y políticas educativas se diseñen con la juventud como socios promoviendo la igualdad, así como facilitar que las políticas educativas puedan diseñarse con los jóvenes, no solo para ellos.

La realidad señala que los desafíos para lograr la educación universal son muchos y complejos, si se considera que uno de los principales objetivos es considerar que la educación debe ofrecer a los niños y las niñas una oportunidad de salir de la pobreza y un camino para alcanzar un futuro prometedor.

En México los datos estadísticos no son nada halagadores, pues revelan que más 4 millones de niños, niñas y adolescentes no asisten a la escuela, alrededor de 600 mil están en riesgo de dejarla por diferentes factores, entre ellos la falta de recursos, la lejanía de las escuelas y la violencia. Por otro lado, los niños, niñas y adolescentes indígenas del país presentan aún más dificultades y tienen menor acceso a la educación que el resto de los niños, niñas y jóvenes mexicanos, basta mencionar que solamente 1 de cada 10 adolescentes hablantes de una lengua indígena y no español asiste a la escuela en México, en comparación con 7 de cada 10 del resto de la población.

Es por ello que la meta de UNICEF en México eslograr que todos las y los menores de edad accedan a educación de calidad, permanezcan en ella y finalmente logren concluirla con los aprendizajes esperados para su edad y nivel educativo.

Que sea esta celebración un fuerte recordatorio en México, para fortalecer políticas públicas que verdaderamente garanticen el acceso equitativo para las y los estudiantes, que las escuelas cuenten con infraestructura adecuada, y algo fundamental como lo es la tan necesaria capacitación docente.

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