La democracia mexicana es carísima. Miles de millones de pesos invertimos los mexicanos cada elección federal para mantener a los partidos políticos y a nuestras autoridades electorales.
Y no importa la situación económica que padezca nuestro país, los recursos públicos multimillonarios siempre llegan al sistema electoral, año tras año.
Ante esta queja de quienes aportamos con nuestros impuestos al actual esquema electoral, los consejeros electorales como Lorenzo Córdova o Ciro Murayama, advierten que más caro nos saldría una dictadura.
Lo cierto es que invertimos en partidos que no nos representan y en autoridades que han perdido el objetivo de promover una democracia austera y con calidad.
El pasado 3 de agosto, el Instituto Nacional Electoral informó que cada debate realizado entre los candidatos a la Presidencia costó 19 millones de pesos, en total, por los tres encuentros realizados, la autoridad erogó 56 millones 400 mil pesos.
Aunque se mostraron formatos innovadores especialmente por la visión progresista del consejero Benito Nacif, Presidente de la comisión temporal de debates, el INE mostró en los debates que nuestra democracia tiene más millones de pesos gastados que votos emitidos.
El mal ejemplo de esta tendencia es el alto costo de un ejercicio democrático como son los debates. Escenografías rebuscadas, producciones preocupadas más en la imagen personal de los candidatos que en mostrar un enfrentamiento de ideas y de gestos; traslado de consejeros e invitados de los candidatos así de como de partidos políticos, entre muchos rubros, en los que tuvo que gastar el Instituto.
Se invirtió mucho en este tipo de encuentros que deben ser obligatorios entre candidatos pero que si los realizarán los medios de comunicación, su costo sería cero para el INE como para los ciudadanos.
Es fundamental que pensemos en que los debates deben de ser acciones naturales en cualquier proceso electoral, que estos no deben de costarnos y deben de ser arenas de intercambio de propuestas para los medios de comunicación.
Atrevámonos a que nuestra democracia cueste menos, transformemos nuestro sistema electoral. Los mexicanos reafirmamos nuestra decisión de elegir a nuestros gobernantes por medio de las urnas y de manera pacífica, el siguiente paso es quitarles el alto costo económico a nuestras elecciones.
@agsarubbi
