miércoles, junio 26, 2019



10 mitos del fitness

junio 14, 2019
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1.- Sudar mucho significa adelgazar más.
No, nada tiene que ver. Lo que pierdes cuando sudas es agua.
El sudor es un mecanismo de refrigeración del organismo, y está formado por agua y sales minerales. Nada de grasa.
Al sudar estás eliminando agua de tu organismo, por lo que sudar mucho puede contribuir a la pérdida de peso. Peso que recuperarás en cuanto vuelvas a hidratarte.

2.- Solo se queman calorías a partir de la primera media hora
Es un mito completamente falso con el que hay que acabar.
Se queman calorías desde el primer momento
Por supuesto que con un ejercicio de alta intensidad quemarás más calorías que estando tumbado en casa, pero las calorías se van quemando y nada tiene que ver el tiempo de entrenamiento.

Sin embargo, aunque se queman calorías desde el minuto 1, es cierto que las llamadas “calorías de grasa” no vamos a metabolizarlas desde el primer momento.
Así que, aunque se quemen calorías, a la hora de quemar grasa de forma efectiva y empezar a notarlo en el peso, la fórmula más recomendable es la que combina ejercicio aeróbico de pulsaciones bajas y larga duración.

3.- Cuanto más entrenes más pérdida de peso
La pérdida de peso tiene que ver más con un déficit calórico y no sólo de la duración de tus entrenamientos.
O sea, si estás comiendo más de lo que estás gastando en energía, no lograras tus objetivos. No porque te comiste una dona y corras 1 horas sin parar, ya habrás bajado de peso.
Debe haber un equilibrio entre lo que comes y la cantidad de energía gastada-
Además, sobre entrenar al cuerpo, puede meterlo en un estado de estrés que sabotee tus intenciones.

4.- No beber agua durante el ejercicio
No beber agua durante el ejercicio es una práctica muy extendida entre algunos deportistas para evitar el flato, esta es una molestia que seguro que has sentido en forma de punzadas, dolores bruscos o espasmos que aparecen en el costado derecho
La causa del flato no está clara, aunque es posible que sea por diversos motivos, entre los que destaca un flujo de sangre y oxígeno inadecuados a los músculos respiratorios: diafragma e intercostales.

El ejercicio que hace trabajar grandes grupos musculares produce una gran desviación de flujo sanguíneo.

Como el reajuste del flujo sanguíneo no es inmediato, algunos músculos, como los respiratorios, se ven obligados a satisfacer sus elevadas necesidades energéticas sin un flujo sanguíneo adecuado, desencadenando un síntoma doloroso, el flato, que produce dificultad respiratoria y a veces nos obliga a detener el ejercicio.

Lo que está claro es que no es una buena idea dejar de tomar agua durante el ejercicio porque no está demostrado que se prevenga el flato

Lo que es seguro es que el agua es imprescindible para el correcto equilibrio y funcionamiento de nuestro cuerpo, más aún durante la actividad física. Lo mejor es que bebas agua frecuentemente y a pequeños sorbos. Nunca te des un ‘atracón’ porque eso sí perjudica tu rendimiento.

5.- La panza se baja solo con abdominales
Para bajar la panza lo primero que debes hacer es llevar una dieta balanceada, recomendada por tu nutricionista según lo que necesitas.

Además, debes hacer ejercicio aeróbico y continuo, de moderada intensidad.
Cuando hayas perdido el exceso de grasa entonces sí puedes trabajar los músculos con abdominales.

Esto pasa porque cuando hay grasa en el tejido subcutáneo (que da prominencia a la zona), hacer abdominales sin un trabajo aeróbico (que degrade grasas) lo único que produce es dar más volumen.

6.- Las mujeres pueden parecer hombres si hacen demasiadas pesas
Levantar pesas ayuda a tonificar los músculos y a darles forma, pero para desarrollar una musculatura prominente necesitaríamos muchas horas de ejercicios y posiblemente suplementos.
Por eso si eres mujer no te preocupes, levantar pesas es beneficioso y ayuda a adelgazar y a crear músculo.

7.- Las pesas endurecen la grasa
El músculo y la grasa son tejidos totalmente distintos, y cuando haces pesas fortaleces los músculos, no la grasa.

Ahora, si comienzas a entrenar pero no cuidas la dieta y tampoco haces ejercicio cardiovascular, comienzas a ganar músculo pero sigues teniendo algo de grasa corporal, y por eso puede que te sientas un poco ancho; y es que, ya sea que quieras perder grasa o simplemente mantenerte o definir más los cortes musculares, tu programa de entrenamiento debe ir acompañado de una buena alimentación y de ejercicio.

Otra cosa, tampoco es cierto eso de que “si dejas de hacer pesas el músculo se transforma en grasa”, eso es completamente falso. Si llevabas algún tiempo entrenando y lo dejaste, sea cual sea la razón, el músculo no se va a transformar en grasa, sencillamente estás quemando menos calorías, comienzas a perder volumen porque no le estás dando trabajo a tus músculos, tu metabolismo se torna un poco más lento y quizá estés ganando algo de grasa.

8.- Entre más abdominales hagas, más marcado tendrás el abdomen
Por mucho que hagas crunches no vas a conseguir marcar el abdomen antes de tiempo. Al contrario, puedes fatigar los músculos e incluso lesionarte. Entrena el cuerpo a nivel global. El abdomen se marca en la cocina.

9.- Si no Estoy adolorido después del gimnasio, no trabajé bien.
No existen estudios que confirmen que el dolor este relacionados con el crecimiento muscular.
Para comprenderlo bien tenemos que adoptar esta idea: no hacemos ejercicio para estar adoloridos. Hacemos ejercicio para ser más fuertes y más saludables.
No necesariamente tiene que doler para que progreses, es decir si una semana haces 5 repeticiones de flexiones (lagartijas o push ups) y no terminaste adolorido ese día, ni al día siguiente con DOMS y la semana siguiente haces 7 reps. ¡Entonces es excelente, quiere decir que estas progresando y eres afortunado de no sentir el dolor que todos buscan.

10.- Hacer ejercicio me está subiendo de peso
Experimentar un incremento de peso al empezar a hacer ejercicio es algo bastante normal.

Solo es reflejo de una mejor respuesta metabólica a nivel muscular.

Con el ejercicio se optimizan los recursos energéticos musculares (aumenta el glucógeno) para tener suficiente energía que permita una mayor tolerancia al esfuerzo. El glucógeno capta agua y esto contribuye al aumento de peso que marca la báscula.
Pero, este peso sólo refleja un cambio de tendencia positiva: menos grasa y más músculo.

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